
El pasado jueves 13, se cumplieron 37 años de estar escribiendo la página de cine de este prestigioso rotativo capitalino, del que me siento tan orgulloso en formar parte. Todo empezó un sábado 13 de agosto de 1983, cuando dos grandes amigos de “La Tribuna”, don Conrado Henríquez (que tenía sus oficinas en el edificio “Midence Soto”, y Juan Sierra Fonseca (ambos ya fallecidos), me alentaron para que hiciera mis primeros pininos como comentarista de cine. Un suceso, que probablemente me convierta en uno de los colaboradores de mayor antigüedad de este periódico, nacido un 9 de diciembre de 1976, año en el que me graduaba como Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto Salesiano “San Miguel”.
Enseguida conocería a don Adán Elvir Flores, nuestro Director Ejecutivo, quien desde entonces no ha dejado nunca de apoyarme. Mi gratitud nace con ellos, y de a poco se fue extendiendo a otros buenos amigos: Estanislao “Tano” Soto; Mirna Núñez; Doris Borjas, Evelyn Romero; Sandra García y Olman Manzano, encargado este último de la edición digital del periódico, sin cuyas decididas participaciones, mis escritos no conocerían la luz pública. Ahora bien, cuál ha sido el formato que siguió la publicación de mis artículos de cine durante todo este recorrido.
En un comienzo se trató de una sección titulada “Cine Semanal”, publicada los sábados. Consistía en tres columnas, sin fotos que apoyaran las referencias cinematográficas. Más tarde, se me concedió el espacio de una página completa –y a veces dos, por tratarse de algún reportaje especial-, acompañado de hasta 8 imágenes fotográficas, primero en blanco y negro y posteriormente a todo color. Fotos que en un comienzo se obtenían del material existente en las oficinas de las compañías distribuidoras de las películas que se estrenaban en Tegucigalpa, y más tarde de las revistas que procedían de diversas partes del mundo (léase México, Estados Unidos, Italia, España, Francia, Japón, Taiwán, Canadá, Chile y Suiza), llegando a totalizar unos 960 ejemplares, que un 22 de agosto de 2016, terminé donando a la UNAH.
Aquella primera publicación, cuando yo contaba con 24 años de edad, constaba de cuatro apartados: (1) Una relación de películas de reestreno; (2) los estrenos de la semana; (3) la referencia al Cine-Club Ópalo, y (4) una mención para una mini serie dramática que transmitía un canal de televisión. En el apartado uno mencionaba a: “Ahora mi nombre es nadie” (1973), un western a la italiana, alrededor de Terence Hill, como vaquero cómico, dirigida por Tonino Valerii. “Infierno en el pacífico” (1968), dirigida por John Boorman, acerca de dos únicos supervivientes de una batalla naval en la Segunda Guerra Mundial, un soldado norteamericano (Lee Marvin) y un oficial japonés (Toshirô Mifune), quienes se ven obligados a convivir en una isla desierta del Océano Pacífico. “Mikey y Nicky” (1976), dirigida por Elaine May, acerca de dos amigos condenados a matarse (Peter Falk y John Cassavetes).
“Danza Lenta” (1978), dirigida por John G. Avildsen. Y “Gente como uno” (1980), dirigida por Robert Redford. En segundo lugar, comentábamos cuatro estrenos: “Finanzamantes” (1981), de Alan J. Pakula, acerca de Lee Winters (jane Fonda), una ex actriz que hereda una gran fortuna cuando su marido, presidente de una importante entidad financiera, es asesinado. Dispuesta a salvaguardar la fortuna que ha heredado, contrata los servicios de un experto, Hubber Smith (Kris Kristofferson).
“Pink Floyd-The Wall” (1982), dirigida por Alan Parker, está basada en el álbum de Pink Floyd The Wall (1979), y es “reconocida por su surrealismo perturbador, secuencias animadas, situaciones sexuales, violencia y gore. Incluye 15 minutos de elaboradas secuencias de animación creadas por el ilustrador Gerald Scarfe y Roger Waters, parte de las cuales describen una pesadilla basada en los bombardeos alemanes sobre Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial”. Wikipedia.
“48 horas” (1982), comedia policial dirigida por Walter Hill, y protagonizada por Nick Nolte (como malhumorado detective Jack Cates) y Eddie Murphy (como el timador Reggie Hammond), tras la caza de un par de asesinos sin escrúpulos. Y, “El regalito”, comedia francesa dirigida por Michel Lang en 1982, que cuenta la historia de Grégoire Dufour (Pierre Mondy), quien tras muchos años de trabajo en un banco, se jubila, sus colegas deciden darle un regalo sorpresa: Bárbara, una espectacular corista (Clio Goldsmith). Lo malo es que Grégoire, creyendo que la ha conquistado, decide hacerse pasar por presidente del banco, lo que dará lugar a una sucesión de cómicas confusiones.
En tercer lugar hacíamos mención, al festival de cine mexicano que estaba exhibiendo el Cine-Club Ópalo, los días miércoles a las 7:30 de la noche, en el Departamento de Arte de la UNAH, en la Calle Real de Comayagüela. El festival comprendía las siguientes películas: “María Candelaria” (1944), de Emilio Fernández, protagonizada por Pedro Armendáriz y Dolores del Río. “Café Colón” (1959), de Benito Alazraki, con María Félix y Pedro Armendáriz. “Tiempo de morir” (1966), de Arturo Ripstein, con Marga López, Jorge Martínez de Hoyos y Enrique Rocha. Finalmente “El gallo de oro” (1964), de Roberto Gavaldón, con Ignacio López Tarso, Lucha Villa y Narciso Busquets.
Y en cuarto lugar, nos referimos a la miniserie de tv de dos episodios, “Helter Skelter- Manson, retrato de un asesino” (1976), dirigida por Tom Gries, basada en un best-seller de Vincent Bugliosi y Curt Gentry sobre el juicio de la “familia” Charles Manson (interpretado por Steve Railsback) por el asesinato de Sharon Tate (la esposa de Roman Polanski). El título del filme hace referencia a una canción de los Beatles, que Manson interpretó como una profecía que anunciaba una inminente guerra entre negros y blancos, en la que vencerían los primeros.