Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
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DANLÍ, El Paraíso. En el transcurso de esta pandemia hemos tenido la oportunidad de escribir sobre temas diversos, vinculados con la situación que vivimos en este confinamiento que va para lejos, pero aquí estamos en pie de lucha
Hoy haré un enfoque sobre la relación de aves con los seres humanos. La vida en el campo, fuera del bullicio de las ciudades, lo más hermoso en la madrugada es escuchar en concierto el canto de las aves que anuncian la llegada de un nuevo día; son las aves las primeras en dar gracias y alabanzas a su Creador, mensaje que lleva la pureza de seres especiales.
De alguna forma las aves están separadas de la sociedad humana, aunque forman una comunidad que es homóloga o se parece a esta. El mundo de las aves es una metáfora del humano, y su denominación, muchas especies son bautizadas con nombres cristianos, se basa en una relación metonímica.

Mónica Martínez Mauri, docente en la Universidad de Barcelona, explica sobre el intercambio y diálogos entre aves y humanos. “El principal objetivo del escrito es reflexionar sobre los límites de la humanidad en las sociedades Amerindias. Para ello analizamos la importancia de las aves en la sociabilidad del pueblo Guna, en Panamá. Gracias a una investigación etnográfica de largo recorrido con expertos botánicos, maestros ceremoniales e intérpretes de la tradición, hemos documentado el significado que tienen las aves en los cantos, Dulegaya-igargan, elementos de la gramática guna. Su utilización como alimento, mascota o medicina, así como los distintos roles en la vida cotidiana “guna”.
La evidencia empírica muestra que en este universo cultural con aves suelen presentarse como protectores de los humanos, tienen un papel protagónico en los mitos y están sujetos a tabúes sobre su consumo. Estas restricciones deben ser observadas por los humanos para vivir en equilibrio con los no humanos.

En el pueblo de Guyanala, al igual que en otros contextos indígenas en América Latina, los humanos y las aves, en lugar de mantener relación de hostilidad y dominio dialogan, comparten conocimientos e intercambian de puntos de vista. En definitiva, los datos etnográficos nos muestran hasta qué punto, en esta sociedad las fronteras entre la naturaleza y la cultura se perfilan bajo premisas del animismo”.
Por su parte, Marie Madelaines Davy (1992), analiza el lugar que ocupan los pájaros en la cultura europea estudiando su presencia en la Biblia, el arte, la literatura y la simbología religiosa. Tras un exhaustivo trabajo de competencia, Davy, considera que en la cultura europea las aves son seres que ocupan un lugar intermedio entre la tierra y el cielo, constituyen modelos de comportamiento y trasmiten mensajes a las sociedades humanas. A nivel simbólico, su figura se opone a la serpiente, caracterizada por la oscuridad y la maldad.
En América Latina, la presencia de las aves en los mitos también ha sido estudiada desde distintas formas. En el plano histórico (Moya 1958) y Michelle Galanne (1997), han analizado el significado del águila real en la sociedad azteca desde una perspectiva etnozoologica, trazando su presencia en los códigos, mitos y simbología. Otros, como Mercedes Garza (1995), han documentado el carácter sagrado de las aves entre los mayas.

Las aves, como se puede observar, ponen de manifiesto estos estudios realizados en diferentes contextos etnográficos e históricos, son buenos para pensar. Su papel, muchas veces de medición, permite reflexionar sobre la división del cosmos y el lugar que ocupan los humanos en todo lo anteriormente expuesto. Pero las aves no son buenas para pensar, también lo son para actuar. En este contexto, los humanos, somos muy buenos para pensar, en algunas ocasiones para el bien, en otras para destruir lo hermoso de la creación.
Aunque no lo crea, las aves son mensajeras del bien y la armonía. Son muy pocas las que socializan con los humanos, gracias a Dios tienen alas para volar y ponerse a salvo de los humanos. Lo maravilloso es que nacieron para ser libres.
Honduras es un hermoso paraíso para las aves propias de nuestra fauna y algunas migratorias, de allí la importancia de los etnógrafos que llegan en calidad de turistas al país para realizar los avistamientos de aves, logrando descubrir algunas especies únicas en América.

¿Qué podemos aprender de las aves? La energía para los seres vivos es una cuestión tan vital, que, de su correcto y eficiente uso, dependen incluso su propia sobrevivencia. Tenemos mucho que aprender. Por ejemplo, de las aves, todas unas expertas en materia de eficiencia y ahorro energético. Citaré algunos ejemplos: las aves reciclan todos los recursos a su alcance. No desperdician materiales de construcción o alimento. Ahorran agua, cuando el agua escasea se dan baños de arena. Todo es economía energética y gracias a ello la naturaleza sigue su curso.
En resumen, el gran enemigo de la naturaleza es el hombre. Y vale mencionar algunos breves pensamientos. “No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan un nido en ella” (Martin Lutero).
La Biblia habla a menudo de las aves, sobre todo para enseñarnos lecciones. Hace más de tres mil años el patriarca Job se dio cuenta que se puede aprender mucho de la creación de Dios observando las aves. Las escrituras mencionan muchas veces a las águilas. En Isaías 40:30 dice: Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como águilas; correrán y no se fatigarán; caminarán, y no se fatigarán Aprendamos de las aves.



