Por: Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez
Mis sueños más allá del futuro, pues son tiempos de aprender a sonreír con los ojos y ser afables con la palabra. Por tal razón tómenme la palabra por ser verdadera como la miel a la boca.
Recuerden que un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, es cómplice.
Recuerden que la vida del hombre es como la hierba; brota como una flor silvestre: tan pronto la azota el viento deja de existir. Estas son praxis; praxis, que siendo reflexión y acción verdaderamente transformadoras de la realidad, es fuente de conocimiento para buscar y luchar por un nuevo hombre que sea útil a la sociedad, con justicia social y equidad.
Yo sé que hay una unidad época que se caracteriza por el conjunto de ideas, concepciones, esperanzas, dudas, valores, desafíos, en interacción dialéctica con los partidos contrarios que mantienen el estatus de las adversidades, en búsqueda de realidades de un pueblo que se muere y está esperando el mesías de su plenitud. La representación completa y concreta de muchas de estas ideas, de estos valores, de estas concepciones y esperanzas, así como obstáculos al ser más de los hombres, constituyen los temas del momento y de la época.
Por eso es necesario un hombre con visión de patriota, de estadista, de desarrollo tecnológico y científico, pero para ello es necesario crear un nuevo hombre, con el fin de humanizarlo al servicio del hombre mismo.
Este planteamiento, llámenlo correcto, de “conciencia positiva” o de “conciencia de clase”, es indispensable para el desarrollo integral del nuevo hombre.
Voy a sacar al pueblo pobre de este estrato social doloroso en que vive. Como praxis de solución al nuevo hombre, o para que se integre a la nueva sociedad, porque la actual le niega todo.
De este modo buscamos la acción libertadora para el hombre, que será histórica, sobre un contexto también histórico.
Los hombres de siempre y sus interpretaciones idealistas llenos de ambiciones personales sin Dios. Y por ello solo conducen a un destino incierto de sus falsas interpretaciones teóricas, llenas de toda maldad. Así son los políticos de los otros partidos que cubren la verdad con las mentiras, y Dios los hace perderse en un desierto sin camino. A yo solo quiero que voten por yo. A yo solo tengo mi burro y mis cabras que son mi patrimonio. Qué más que en Honduras el 80 por ciento es pobre y todos se lamentan y los ladrones son felices con cuentas bancarias en el Vaticano, en Suiza, en Wall Street y los bancos de Erandique.
¡A yo tengo un “comité” y todos votarían por a yo! (¡miremos las páginas de la historia!).
Bien, la historia me obliga a recordar mis grandes profesores, tanto de colegio como de la universidad: profesores en la normal de varones Pedro Nufio, don Víctor F. Ardón, don Luis Amílcar Raudales, y don Saúl Jiménez Castro.
De universidad: abogado y escritor don Eliseo Pérez Cadalso, doctor Carlos Roberto Reina, abogado y escritor don Óscar A. Flores Midence, abogado y doctor don Jorge Fidel Durón, doctor don Enrique Ortiz Colindres, los hermanos, abogados, don Felipe Elvir Rojas y don Horacio Elvir Rojas, a quienes recuerdo con mucho amor y respeto; al abogado Gustavo Acosta Mejía, doctor don Esteban Mendoza y otros más que fueron de la misma catadura intelectual, ciudadanos honrados y honestos ante el pueblo y la historia, Q.D.D.G.
En 1963, me fui a estudiar Economía Política a la Escuela de Economía “Henry George”, en Nueva York, y me gradué en 1968. Trabajé en Wall Street dos años y después trabajé con la Organización Prodemocracia y Libertad, con la señorita Francis R. Grant, secretaria general, y luego fui nombrado delegado en las Naciones Unidas, pernocté cuatro años. Con los gobiernos liberales trabajé en el campo diplomático, en el consulado en Nueva York, embajador a ínterin en Nicaragua, ministro consejero en la ONU, encargado de Negocios en Canadá y embajador en Belice. Así se escribe la historia de a yo.
¡Vale más un hombre solo en la cúspide de la montaña, que cien hombres juntos tirados sobre el lodo!