Por: Álvaro Sarmiento
En las últimas semanas, he aprovechado esta columna para “transitar” por diversos esfuerzos de la banca multilateral de desarrollo, particularmente en el financiamiento de proyectos estratégicos. Posteriormente al Grupo del Banco Mundial, específicamente las nuevas prioridades de IFC o brazo financiero para el sector privado, lanzando una balsa salvavidas a sectores que se encuentran en una crisis de vida o muerte a raíz de la pandemia.
Esta semana el BCIE ha anunciado la renovación de la Línea Global de Crédito con dos de los bancos más grandes de Guatemala, G&T Continental, S.A. por un monto de US$43 millones de dólares y Banco Industrial por US$50 millones. Se pretende promover las diferentes líneas de intermediación financiera que el BCIE ofrece, específicamente en temas de apoyo a la MIPYMES y fomento a los principales sectores productivos del país, importación y exportación de bienes detalló comunicado del BCIE.
Al final del artículo pasado, hice una referencia del financiamiento a las mujeres y la necesidad de introducirlas al mercado bancario, aunque vivan en las periferias o en la provincia, alejadas de las agencias bancarias formales. No se trata de hacer un guiño a la “moda” de la inclusión, o del tema denominado “género” ya que las modas y ciclos pasan y son temporales y obedecen generalmente a ideologías, al final no permanecen.
La importancia de la mujer, en el tejido social y desarrollo económico, en el gobierno familiar, empresarial, corporativo es simplemente central, crítico, importantísimo. La diferencia real con el varón, por ejemplo en aspectos psicológicos es más evidente que los biológicos, y las ventajas en aspectos como la intuición, visión de conjunto, orden, constancia y muchos etcéteras llenarían libros.
Para el economista, como yo, el dato real y frío, es que la mujer es en términos comparativos, sujeto de crédito mucho menos riesgoso que el varón, por lo tanto mucho mejor pagador. Sin hablar de la capacidad de ahorro, prever, y priorizar el gasto en alimentos, salud y educación sobre sus propias necesidades, incluso básicas. He sido testigo de esto a lo largo de mi vida y por supuesto en mi propio hogar, con media docena de mujeres viviendo en el mismo techo, algo de experiencia tendré.
Facilitar financiamiento a las mujeres, es una apuesta a ganador. A través del BCIE se patrocina el programa Alianzas Estratégicas a favor del Emprendimiento Femenino en Honduras. Según reportes de ese banco regional, a la fecha, a través del Programa Regional de Financiamiento Empresarial para Mujeres (FEM) se han desembolsado más de US$30.9 millones y se han beneficiado a más de 7,500 mujeres empresarias.
La cooperación de la Unión Europea, junto al BCIE, el Banco de Desarrollo de Alemania KFW y la Comisión Nacional para la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) de El Salvador, anunciaron el lanzamiento de la Iniciativa Dinámica II – Ventanilla Especial de El Salvador por 6 millones de euros, en el marco de la Facilidad de Apoyo al Sector Financiero para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), afectadas por la crisis del COVID-19 en El Salvador.
Esperemos que más instituciones internacionales y nacionales sigan el ejemplo, pero optar al financiamiento no es suficiente, un estado de derecho, con reglas del juego, simples y fáciles de cumplir, abaratando el costo para formalizarse es condición necesaria para crear nuevas empresas y por lo tanto nuevos empleos.