Los que nunca aprenderán

Rafael Jerez Moreno
Twitter: @RafaJerezHn

Los mensajes inspiracionales sobre un cambio de actitud debido a las lecciones que la pandemia nos dejaría a nivel colectivo y personal parecían un dogma generalizado en la sociedad al iniciar el confinamiento. Se creía que los aprendizajes que tendríamos por la pérdida de vidas humanas, el impacto emocional y económico que provocó la propagación del virus sería un fenómeno universal. Para muchos, así fue, pero la historia nos ha enseñado que muchas veces tenemos indignación y empatía, pero no memoria.

Todos lo conocemos, no es necesario mencionarlo. Lo preciso es no olvidarlo, porque el surgimiento de actos de corrupción con tanta frecuencia, y las reiteradas denuncias sobre ello, nos han conducido a normalizar lo ilegítimo. De la excepción a la regla general. Para una parte de los liderazgos partidarios la crisis ha sido una oportunidad más para capitalizar su liderazgo, aferrarse al poder y ganar terreno. Nada nuevo. En su discurso ya observamos las bellas historias de lo que será, cuando lo que es, lo tuvieron de frente, y quedó claro que son incompetentes.

¿Quiénes serán los que nunca aprenderán? Serán esos políticos que sienten la confianza de apropiarse de lo público, con la certeza de que jamás serán acusados y sancionados, a los que una parte de la población siempre les tendrá simpatía, porque “todos cometemos errores”. Serán aquellos empresarios que siguen asegurando que mientras sus intereses no sean trastocados, el país puede continuar su profundo camino hacia el deterioro, mientras su lado del barco prolonga su hundimiento, que eventualmente llegará…

¿O seremos los ciudadanos? Que ingenuamente afirmamos que “en las próximas elecciones gana la oposición”, frase que se ha repetido en las últimas dos elecciones generales y que, cuando comprendemos que por muy corruptos que sean los dirigentes políticos oficialistas, el control de una estructura partidaria a nivel nacional, y el compadrazgo silencioso de liderazgos opositores, tiene al señor del sur con opciones reales de sentarse en la silla. Serán aquellos jóvenes que todavía creen que su carrera política puede continuar naufragando adherida a una dirigencia penetrada por la corrupción y el narcotráfico, y que la lealtad del corrupto hacia sus intereses, se traslada a sus pupilos. El anhelo del poder sobre la integridad.

Volver a la calle será una necesidad, la misma que seguirá teniendo un sistema de salud, educación, jurídica, etc… Entonces, ¿de qué nueva realidad estamos hablando, si hemos vivido permanentemente en crisis? El sálvese quien pueda es lo que nos tiene así, la patria es el otro, y eso es lo que debemos aprender para cambiar.