Por: Otto Martin
Cuando una fiera devora un ser humano no lo hace por maldad y, aunque desde nuestro punto de vista es una cosa horrorosa, la verdad es que su naturaleza es así; son carnívoros y se alimentan de carne, cualquier carne que puedan encontrar.
Las cabras no comen carne, son vegetarianas, esa también es su naturaleza.
Las podríamos culpar por comer yerbas y todo el monte que encuentran a su alcance con su apetito casi insaciable?
Noup!
En el caso de los tigres lo que hacemos es tratar de mantenernos fuera de su alcance y, en el de las cabras, mantenerlas fuera del alcance de las plantaciones productivas.
Rejas y cercas son construidas para evitar el daño causado por animales salvajes o domésticos que, según mencioné, no lo hacen por maldad, lo que buscan es alimentarse para sobrevivir.
Son puro instinto.
Ahora, veamos el comportamiento de la bestia más salvaje de la naturaleza; sí, el hombre.
Al igual que todas las criaturas el hombre es puro instinto.
Tomamos lo que podemos, propio o ajeno, apartamos lo que nos estorba y no nos satisfacemos con ninguna riqueza y, en muchos casos, con ninguna cantidad de comida.
Nos hace malos eso?
Desde la formación de las pequeñas tribus allá en el comienzo de los tiempos y ante el normal choque de intereses, se establecieron las primeras reglas de convivencia, las cuales con el tiempo se han ido perfeccionando, son las cercas que el hombre ha creado para mantener fuera de lo ajeno al mismo hombre.
Algunos hemos aprendido que un semáforo en rojo indica que nos detengamos.
Los semáforos no existen en la naturaleza, fueron creados por el hombre como una regla de convivencia, lo mismo con casi todo.
Pero en el fondo somos iguales que los animales, puro instinto. Avanzamos hasta donde se nos permite, agarramos lo que podemos y no paramos hasta que una cerca nos detiene (aunque hay muchos expertos en saltarlas o evadirlas, que conste).
Las leyes tampoco crecen en la naturaleza, son creadas por los hombres para propiciar la convivencia y evitar el caos.
Hay unas que son lógicas: no matar por ejemplo, no apropiarse de lo ajeno, etc.
Otras, mucho más complicadas como las que guardan el derecho a pensar y expresar con libertad lo que pensamos y algunas hasta ridículas, como una en Inglaterra que obliga a los menores de 14 años a practicar diariamente el tiro del arco (desde luego un absurdo remanente del pasado).
Pero en esencia solo hay una ley establecida por la naturaleza que respetamos, todas las demás han sido creadas por el hombre, precisamente porque nadie mejor que el hombre para saber de lo que somos capaces y los límites que debemos establecer para no matarnos los unos a los otros… tan abiertamente.
Nos hace eso malos?
No necesariamente, solo nos hace seres humanos, quizá la más peligrosa fiera de la naturaleza.
Cuál es la ley de la naturaleza que todos respetamos, se preguntarán algunos lectores. La Ley de la Gravedad, ninguna otra.
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