Él, que tantos detalles cuidó con milimétrico celo, desde disfrazarse de mujer para espiar a sus jugadores hasta hacerlos entrenar hasta la medianoche para grabarles ideas tácticas, irremediablemente olvidaba el aniversario de su mujer, el único ser que «entendía como nadie» sus locuras.
Homenaje a las memorias de un desmemoriado: Carlos Bilardo cumple 81 años