EVO “ÚLTIMA HORA”

SI buscan noticias de Bolivia, son pocas las que se refieren a otra cosa que no sea cada uno de los movimientos de Evo, el depuesto jefe de Estado –bueno, renunció y ya en México se apuntó como víctima de un “golpe de Estado”– ahora con residencia en Argentina. Allá –para que el amable lector juzgue que las izquierdas latinoamericanas no desamparan a ninguno de sus socios– el nuevo gobierno kirchnerista le ofrece refugio cercano a su país de origen. Puede irse a vivir a una comunidad aledaña a Bolivia. Para que, desde allí, sin restricción de naturaleza alguna, dirija su plataforma política. Operando a sus anchas. El gobierno argentino no solo le brinda asilo, le consiente que se movilice y opine a discreción sobre asuntos políticos y que se reúna con dirigentes de su partido a conspirar y, de paso, a organizar la campaña. Para que no haya capacidad de reclamo de la parte contraria no reconoce al gobierno transitorio que encabeza la senadora que constitucionalmente llenó la vacante.

Nada cuenta que haya tratado de reelegirse por cuarta vez consecutiva, desafiando la Constitución que le prohibía aspirar a un nuevo período, burlando el resultado del plebiscito que perdió, ni que la OEA haya denunciado el fraude electoral montado, deliberadamente, que desató el conflicto. Cuando la oposición salió a las calles a protestar y los uniformados le quitaron el apoyo, optó por renunciar. Pero para los socios del club, eso equivale a un “golpe de Estado”. Desde que fue rescatado por el gobierno mexicano y le dio alojamiento seguro, los medios locales e internacionales cubren cada movimiento de Evo como si se tratara de un irresistible personaje de fama mundial. Cada paso que da, cada palabra que emite, cada reunión a la que asiste o que organiza, cada twitter que cuelga en las redes sociales, cada inocuo movimiento, ya sea que salga a la calle o permanezca en su albergue, es transmitido al instante por la prensa. El despacho de última hora es tomado y reproducido por otros medios informativos, como noticia relevante de actualidad. Sale de México, es noticia, llega a La Habana para consulta de su salud, es noticia, agarra un carro para trasladarse de un lugar a otro o toma un avión con rumbo a otro lado, y eso también es noticia. Sale con rumbo a Argentina, como invitado especial a la toma de posesión y detrás del líder boliviano van cámaras y proyectores, que no se le despegan, porque también eso es noticia. Cualquiera que se meta a indagar sobre noticias de “Bolivia” en los buscadores de internet, lo que saltan son vitrinas con noticias de Evo. Total cobertura de la vida y milagros de Evo en México, en Cuba, en Argentina, donde vaya y de donde venga.

Lo recibe el presidente argentino –¿cómo es que se llama ese señor?– en la residencia los Olivos y eso es noticia. “Evo celebra el aniversario de la revolución que refundó Bolivia”. “Evo dice que aporta a la campaña de MAS en Argentina y asegura que volverá a Bolivia”. A ver, no sabemos si sabían y si les importa: “¿Quiénes son los candidatos favoritos de Evo para los comicios de Bolivia?”. “Evo afirma que recuperará de manera pacífica el poder”. Ah, aquí por casualidad encontramos una noticia del gobierno transitorio en Bolivia. Pero, no hay escapatoria, también se refiere a Evo. “El gobierno de Bolivia no encuentra qué hacer con el Museo Evo Morales”. La nota es interesante así que por curiosidad nos metemos a indagar de qué trata. “Inaugurado en 2017, el museo costó 7.1 millones de dólares y en aquel momento era uno de los más grandes de la región. A su lado está la casa que Morales habitó de niño, una choza de bloques de adobe y techo de paja”. Abrimos el portal de LA TRIBUNA. Otra noticia desde Bolivia. “La fiscalía boliviana ordenó la aprehensión del expresidente –Evo– asilado en Argentina, en el marco de la denuncia presentada por el actual gobierno interino del país por los supuestos delitos de sedición y terrorismo”. Tan popular es Evo que, hoy que no encontrábamos tema, nos sirvió para editorial.