EL nombramiento de jefe del Estado Mayor Conjunto recayó en un distinguido militar de la nueva generación de oficiales de las Fuerzas Armadas. Desde que se eliminó de la Constitución el cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas –que era de nombramiento del Congreso Nacional– para someter el instituto militar bajo la égida del poder civil, el Ejército ha avanzado muchísimo en su profesionalización. Ahora el órgano de más alto rango en mando militar es el Estado Mayor Conjunto, cuyos miembros son de libre nombramiento de la Presidencia. Si bien desde que se cristalizaron las reformas constitucionales el proceso de designación y nombramiento de los jefes militares ha sufrido desviaciones del espíritu de la ley –como reelección de jefes cuando agotaban su período legal y la selección de oficiales burlando el turno generacional de las promociones– esta vez las cosas se han hecho respetando la ley. El nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto, en los actos de imposición de los ascensos militares, fue elocuente en su mensaje: “Trabajaré para mantener el Estado de Derecho, la libertad y la democracia” en Honduras.
El general ahora de cinco estrellas, quien hasta el momento de la nueva designación fungía como jefe del Ejército, mantuvo en sus palabras la humildad que siempre lo han caracterizado: El nombramiento “es de mucha honra como soldado para orientar el esfuerzo y fortalezas por servir al pueblo hondureño y es una nueva oportunidad para servir a mi país”. “Primero voy a servir a mi país haciendo todas las cosas en el marco de la ley, de manera correcta y legales, y servir al pueblo hondureño como lo hemos estado haciendo todo este tiempo”.
Su empeño está comprometido –en lo que respecta a las funciones que constitucionalmente competen al instituto militar– a “que el pueblo hondureño pueda vivir en paz y tranquilidad”. “Seguiremos enfocados en apoyar a todas las instituciones que han venido realizando un gran trabajo de conjunto y apoyando a la Policía Nacional, la Fiscalía y todo el equipo, enfocadas en llevar bienestar y tranquilidad a todo el pueblo hondureño”.
Añade que, “seguirán trabajando de manera planificada, dinamizando las actividades para poder dar respuesta, contundencia al pueblo hondureño sobre los problemas que atacan a la población, sabiendo que seguiremos de frente para combatir estos flagelos”. “Vamos a continuar buscando el desarrollo de Honduras, la unión de las familias hondureñas y vamos a buscar ser mejores ciudadanos para sacar adelante a nuestro país”. Como su designación se produce en la antesala de las fiestas navideñas, no pasó ignorado el espíritu de solidaridad esperado de las instituciones nacionales como de toda la sociedad, durante esta temporada especial:
“Las fechas son propicias para que todos compartamos, sirvamos y llevemos ese aliento de esperanza a los que más necesitan”. El reto de su gestión lo concibe así: “Es una magnífica oportunidad la que tengo de servir a mi país con este uniforme y lo haré con ahínco, pidiéndole a Dios que me guíe con sabiduría e inteligencia para poder hacer las cosas bien, sabiendo que uno de los más grandes retos es enfocarse en sacar adelante a Honduras”. Las Fuerzas Armadas son representantes del pueblo, como un ser noble que “surge del pueblo; somos parte del pueblo y estamos para servir al pueblo”. Luce como un mensaje sobrio, acorde con la formación militar de un oficial que ha escalado todos los peldaños institucionales sin tomar atajos y siempre respetuoso de la ley.
Tanto sus compañeros de armas –como quienes hemos tenido el agrado de conocerlo– esperamos que la nueva estrella del general, además de mérito ya conquistado sea luz que oriente los pasos del instituto castrense. Que continúe siendo ejemplo de profesionalismo, ética y servicio como lo ha hecho durante toda su carrera militar.