ESTAS son las últimas noticias sobre el caso de los mentores reprobados: “Un grupo de maestros que fracasaron en la primera fase del concurso de plazas se tomó la Dirección Departamental de Francisco Morazán, exigiendo que como encontraron varias inconsistencias en los exámenes se repitiera el concurso”. “El ministro de Educación informó que harán un nuevo concurso para los aspirantes que en el reciente proceso no lograron el puntaje necesario para obtener una plaza en el sistema educativo público”. Sin embargo, lo anterior no satisface al gremio. Los colegios magisteriales determinaron que “el concurso para docentes que no aprobaron el examen pasado, se repetirá en diciembre”. Aclararon que lo anterior “debe ser consensuado” con el ministro del ramo. Así marchan los asuntos de los maestros. Ahora veamos cómo anda el caso de los alumnos. “Más de 160,000 jóvenes que reprobaron el año lectivo iniciaron la matrícula en el Programa Todos Podemos Avanzar (TPA), en las siete sedes asignadas”. Los padres de familia deberán pagar alrededor de unos 500 lempiras para que sus hijos tengan derecho al proceso de recuperación.
Sin embargo, las autoridades educativas indican que el número de alumnos que no aprobaron su año lectivo podría variar, ya que hay centros educativos que aún no han enviado la información, es decir, que no solo podrían ser 160,000, sino muchos más. Así que el número de estudiantes para las olimpiadas podría superar la de años anteriores. En uno de los colegios donde se imparten las clases uno de los docentes calcula que “este año esperan un incremento de alumnos reprobados, ya que más colegios, incluyendo privados, se han sumado a matricularse para cursar su ‘escuelita’. Entrevistados varios de los padres de familia “manifestaron que sus hijos no aprobaron el año escolar por las constantes protestas, tanto de docentes como de alumnos”. Aunque otros no concuerdan con esa justificación. Más bien consideran que “los jóvenes no aprobaron por problemas de seguridad, falta de empleo de los padres”. Hubo uno que otro que no quiso dar excusa más bien generalizando que “estos cipotes es que son haraganes, que no se preocupan por estudiar”. ¿No le parece a la autoridad educativa que algo dice todo esto sobre lo que sucede en el sistema educativo nacional? ¿No escuchan el estridente chirrido de la alarma que les haga reflexionar sobre esos hábitos, más bien resabios, como adicciones no a los libros sino a los aparatos digitales que mantienen a maestros y alumnos como zombis hipnotizados? (No informándose o aprendiendo, sino divirtiéndose y divagándose). ¿Se han puesto a meditar sobre la calidad educativa que se ofrece en los centros de enseñanza del país?
¿Si aplazan exámenes básicos de cultura general –los que enseñan y los que aprenden– no se han percatado todavía que algo, en algún lado, anda bastante mal? Pues bien, en otro lado leemos que “el gobierno de Honduras y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) presentaron y entregaron los hallazgos del ‘Informe de Revisión de Políticas Educativas de Honduras’”. La revisión va encaminada a ayudar a las autoridades a fortalecer el sistema de educación y contribuir a desarrollar las capacidades para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas”. ¿Y cuáles fueron los hallazgos? ¿Descubrieron las grandes grietas que minan el aprendizaje, la instrucción y la educación de calidad? ¿En algún lado del informe enfocan sobre la pérdida del hábito de la lectura en la sociedad, como indicativo de la pobreza de bagaje cultural de tanta gente? ¿Cuál es la lectura que sacan de esta desgracia? Corrección. Mal hicimos utilizando el término “lectura”, si para eso se ocupa que lean.