Basura publicitaria

Por Armando Cerrato

En la homilía del domingo pasado el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, lanzó una fuerte crítica a ciertos medios de comunicación social que utilizan su capacidad masificadora para divulgar información que él considera como “basura” por su cochino contenido que a veces resulta hasta blasfemo y apóstata.
El líder religioso dijo textualmente que las personas “Solo viven pensando en el poder y cómo llegar a él de cualquier manera, mintiendo, engañando, robando”.

También se refirió a la necesidad de un cambio en Honduras, sin embargo, el mismo no llegará por la “basura” que transmiten los medios de comunicación, ya que en ellos circulan insultos, calumnias y difamaciones, y “eso forma parte de un círculo vicioso de pecado”, acotó.

Asimismo, respecto al calentamiento global manifestó que el clima es consecuencia del poco cuidado que tiene la población con el ambiente y expresó que el problema es el irrespeto al cuidado que se le debe dar a la tierra.
El Cardenal Rodríguez lamenta la propagación de una “cultura de muerte” en el país, cuestionando la cultura de la muerte que afecta a Honduras, al tiempo que califica esas actitudes violentas como “irracionales”.

Durante la homilía dominical el máximo representante eclesiástico del país, lamentó que estas personas con actitudes sanguinarias olvidan quién es Dios y su mensaje. “Dios no quiere la muerte, quiere la vida y todo aquel que le quita la vida a otro está contra Dios”.

La referencia a la injuria, calumnia y difamación como “basura” transmitida por algunos medios la hizo el Cardenal a raíz de fuertes críticas hacia su persona y su cargo como líder católico nacional, efectuadas por algunos periodistas y otros no periodistas, pero enclavados en medios informativos que adversan la religión católica por ser ellos seguidores de otras denominaciones religiosas y desconocedores hasta del propio origen e historia de las mismas.

De una conferencia dictada por el Cardenal Rodríguez -no se aclaró en qué país- se tomaron fragmentos en los cuales el Cardenal informó que en varios países de América del Sur hubo levantamientos populares contra las formas de gobierno que resultaron en violento vandalismo y destrucción de bienes públicos, pero que esos movimientos fueron reprimidos fuertemente usando bastones -no dijo si eléctricos o simplemente de madera- para meter en cintura a los revoltosos.

Ese pedazo de discurso fuera del contexto general de la conferencia generó ataques contra el Cardenal, que casi lo llegaron a comparar con los peores y más sádicos miembros del denominado Santo Oficio producto de la Santa Inquisición que predominó en el siglo XV en Europa y el resto del mundo conocido y período durante el cual miles de personas fueron bestialmente torturadas y posteriormente quemadas vivas en hogueras públicas o ahorcadas en plazas especiales y hasta de los palos mayores de los barcos.

Estos ataques contra el Cardenal no son nuevos, pues en una ocasión él mismo dijo que cierto sector de la población hondureña hasta se le comparaba con el famoso Márquez inquisidor español: Tomás de Torquemada o el Monje Savonarola en Italia, cuando en realidad en el concilio cardenalicio hasta se le considera como un fuerte aspirante al Vicariato de Cristo y ha sido candidato para ser papa, algo de lo que hablan los medios religiosos del Vaticano, pero que él obvia comentar como parte de su modestia y amplia formación y profunda educación.

El Cardenal es un hombre que habla siete idiomas con fluidez y toca varios instrumentos musicales con mucha habilidad, pero además, contrario a lo que sus críticos dicen, hace y maneja muchas obras caritativas entre la más pobre población del país, sin hacerse propaganda alguna y siguiendo el principio cristiano de “amar al prójimo como a sí mismo” y de “hacer el bien sin mirar a quien”.

Licenciado en Periodismo