Por Ángela Marieta Sosa
Especialista en derechos humanos
En mi pueblo desde niña, escuchaba la molestia de mis compañeras cuando una de las alumnas ponía queja ante el más fuerte del aula, para que le hiciera justicia sobre algo que realmente no había sucedido, y se les etiquetaba como “lengonas”, lo curioso es que muchas personas crecen y llevan esa actitud tan baja a sus conductas como adultas y eso es lamentable cuando se trata de posicionarse, validarse y obtener fondos a costa de nuestro país.
El dato en materia de convivencia y seguridad ciudadana es multicausal estructural y requiere un abordaje multidimensional de corresponsabilidad civil e institucional, en ese sentido estas estadísticas están integradas por muchas variables, no solo las muertes por homicidios, suicidios y accidentes de tránsito, sino también aquellos desencadenantes sociales que deterioran el tejido de la convivencia y provocan comisión de delitos menores que igualmente capitalizan el potencial delictivo en la ciudadanía.
Teniendo claro el concepto planteado anteriormente, es más que justificado llamar la atención sobre la manipulación intencional y la interpretación sesgada del dato en seguridad, puesto que con un lenguaje acusatorio y de descalificación de toda acción del gobierno, desde designaciones presupuestarias al ramo, hasta cualquier decisión que se tome.
Es fácil validarse planteando novelas eternas en las que el antagónico y enemigo del bienestar social es el gobierno, sería interesante reflexionar y presentar los impactos a la sociedad logrando cambios trascendentales en la regeneración de la convivencia, reducción de la pobreza y aumento de la empleabilidad, muchas veces las Organizaciones no gubernamentales que menos “ruido” ocasionan, son las que mas impactan en las poblaciones en situación de vulnerabilidad.
Parece que en Honduras hay dos tipos de asociaciones civiles, las que trabajan por el bienestar social y con sus resultados de impacto gestionan fondos y las que a base de interpretación sesgada andan victimizándose como un mecanismo de gestión de fondos, es decir si bien es cierto las oposiciones fortalecen la democracia, éstas deben ser presentadas conforme a la sana crítica y con propuestas de reconstrucción del tejido social y aumento del desarrollo sostenible.
En relación a estas posturas existen organizaciones internacionales que les interesa seguir estigmatizando sistemas vigentes y a los gobiernos actuales, para generar conflicto y enarbolar banderas neo colonialistas, lo cual nos debe conducir a un manejo más responsable y cauteloso del dato en materia de seguridad, así no pondremos en riesgo la seguridad del Estado hondureño, dado el posicionamiento geopolítico en el que nos encontramos y los intereses internacionales que existen para desplazar el sistema capitalista.
Se requiere objetividad y ponderación al momento de interpretar y analizar, sobre todo cuando lo planteamos ante los medios de comunicación, pues claramente de lo que expresemos se forman tendencias en el imaginario social, profundizando en la ciudadanía, para bien o para mal, fomentando resentimientos fundados en apreciaciones de pocas personas que lejos de demostrar capacidad, demuestran intenciones acusatorias desmedidas, lo cual, a veces se vuelve hasta inexplicable, pues estas mismas personas que tiran “lengüetazos en los medios de comunicación” asisten a mesas técnicas que se conforman con actores de sociedad civil, gobierno, iglesias etc., para trabajar en zonas de riesgo y generar condiciones de desarrollo para jóvenes y protección para otras poblaciones en situación de vulnerabilidad, y esta realidad no la visibilizan.
Es importante fortalecer aquellos actores sociales que por sus resultados siguen causando impacto positivo y de bienestar en la ciudadanía, esas que no obedecen a intereses maquiavélicos políticos, y que están cumpliendo con los fines de creación de sus estatutos, esos actores prosociales, son los que hay que impulsar y visibilizar, para que la autoestima social de la ciudadanía hondureña se levante a fin de reconstruir nuestra percepción sobre la realidad.
Finalmente, debemos reflexionar y valorar antes de pronunciarnos, pues muchas veces causamos daño al país con nuestras posturas radicales, y creamos una imagen de violencia e inseguridad que lejos de atraer la inversión extranjera y nacional, la desmotiva generando involución en la economía y desinterés por el emprendedurismo, es decir no se trata de negar la realidad existente, se trata de orientar la percepción ciudadana desde un enfoque sano y positivo.