AUTOR: LUIS ALONSO GÓMEZ OYUELA
EMAIL: [email protected]
DANLÍ, El Paraíso. Aquí estamos de vuelta con nuestros reportajes dominicales. Hoy entrando al par de cuatros de LA TRIBUNA haciendo historia desde aquel 9 de diciembre de 1976. Finalizamos el año 43 con visión al presente y futuro en momentos difíciles cuando el país requiere del concurso de sus mejores hijos para salir de la encrucijada y la violencia que enluta la familia hondureña.
La visión es la misma, los escenarios donde laboramos diferentes, pero con el mismo lema de su fundador don Óscar Armado Flores Midence: UNA VOLUNTAD AL SERVICIO DE LA PATRIA. Bajo este lema hemos avanzado en las diferentes áreas, somos un diario pluralista, donde a través de los años, para los diferentes columnistas, han sido como su nombre lo indica, una tribuna de expresión.
Desde el escenario donde he realizado mi trabajo periodístico hemos proyectado a través de cada uno de estos reportajes aspectos importantes en la vida de la región, siempre comprometidos con el desarrollo social, educativo, cultural y económico.

La zona oriental durante la década de los 80 vivió una de las etapas políticas y económicas más cruciales de la historia, no obstante, mantuvimos el equilibrio en el campo informativo sin entrar en controversias ideológicas en aquel momento histórico cuando se implantó la política de seguridad nacional encaminada al control de posiciones ideológicas de las extremas que tanto daño han hecho al pueblo hondureño.
Pero hay un hecho histórico que no debemos pasar por alto en la historia y recorrido de LA TRIBUNA, a finales de la década de los 70, su aporte como medio de comunicación para el rescate del orden constitucional, a través de los comentarios editoriales de su fundador, un convencido que solo el retorno al orden de derecho le daría a Honduras la paz social y nos libraría de la vorágine de violencia que desangraba a los pueblos hermanos de Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Es un legado histórico que registran las páginas de este rotativo y acrecienta la imagen de don Óscar A. Flores y otros distinguidos ciudadanos del sector social, económico y político del país que se unieron en aquella lucha hacia el retorno del orden constitucional.

Después vendría lo que todos conocemos como la década perdida. Una etapa de la historia que no debemos olvidar, una lección que al parecer los hondureños no hemos aprendido. 1979 después de una prolongada guerra cayó la dictadura somocista. El Frente Sandinista de Liberación Nacional se hizo el poder en Nicaragua. Un cambio político que llenó de alegría a los vencedores y seguidores de sus principios ideológicos y de pánico a quienes sintieron los pasos del comunismo a escasos kilómetros de la frontera. Las tres fronteras eran escenarios de guerras ideológicas y una amenaza para Honduras que, durante esa década perdida, vivimos otra guerra, las desapariciones forzadas en contra de dirigentes sociales bajo el influjo de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Hechos noticiosos que no pasaron desapercibidos por este rotativo.
LA TRIBUNA, estuvo presente durante el éxodo masivo de refugiados nicaragüenses después del triunfo de la revolución sandinista, igual como lo hizo dando cobertura en la zona fronteriza con El Salvador durante la guerra civil, conflictos armados que generaron diversas controversias ideológicas en las que, como medio informativo, tuvimos que mantener el principio de informar y orientar a la opinión pública a través de la denuncia y los hechos noticiosos que se generaban en el campo nacional.

La presencia de miles de refugiados en las tres fronteras, y más en el área donde como corresponsal nos tocó cubrir los famosos encuentros familiares en el sector de Las Manos, los campos de refugiados en Jacaleapa y Teupasenti fueron un dolor de cabeza para nuestros compatriotas, el asentamiento de la “Contra” en aquel entonces en la mal llamada “zona recuperada”, se convirtió en la peor pesadilla para miles de hondureños que se vieron obligados a abandonar sus tierras al convertir la zona en escenario de guerra entre los irregulares armados dirigidos por agentes de la CIA y militares argentinos.
Nuestro trabajo periodístico durante esa década fue el más peligroso, sin embargo, logramos dar cobertura a la denuncia y al mismo tiempo ayudar a nuestros compatriotas que se convirtieron en desplazados al ser obligados a abandonar sus casas y sus bienes. Fuimos el único medio cercano para la denuncia y el oportuno consejo sobre cómo hacer la denuncia ante las autoridades militares, los únicos que podían cruzar los retenes de la “contra” en nuestro territorio. Como medio de comunicación estuvimos bajo la mira de tres grupos armados, el ejército hondureño, los contras y el ejército sandinista. Bajo tres fuegos, al final, sentimos la satisfacción de haber contribuido con nuestra gente en la frontera a través de la denuncia sistemática, una triste historia que no debe repetirse.

En otras áreas del acontecer en esta zona hemos sido fieles a nuestro lema. La cobertura sobre diversos problemas sociales no han dejado de lado a los productores del campo, particularmente los caficultores que durante los últimos años han sido los más golpeados por los bajos precios del grano y la falta de financiamiento por no ser sujetos de crédito, al final, son las principales víctimas de intermediarios y exportadores.
En la cultura, historia, educación, producción, enfoques de contenido social hemos dado cobertura con sendos reportajes de los principales hechos de instituciones educativas que a través de sus programas en el área de las letras, el teatro y los deportes son una fuente permanente para el incremento de los valores cívicos. En fin, somos y continuaremos en la ruta trazada a través de los 43 años vividos con intensidad y al comienzo del año 44 con la misma vocación de servicio y UNA VOLUNTAD AL SERVICIO DE LA PATRIA.




