Revueltas en América Latina

Por: Carolina Alduvín

En los últimos meses, varios países latinoamericanos han tenido convulsión en sus calles y algo de desestabilización. No es casualidad, ya que el 23 de septiembre, la OEA, por iniciativa de Brasil y Estados Unidos, propinó un golpe al Foro de Sao Paulo, al invocar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para investigar la relación entre Venezuela y el narcotráfico. La resolución fue aprobada al reconocerse “la amenaza que representa el ilegítimo régimen de Nicolás Maduro para la seguridad y estabilidad del Hemisferio”.

El TIAR requiere que todas las agencias de los países miembros, como el FBI, la CIA, policías federales y otras, participen en la investigación y, quienes no colaboren, son entonces investigados. Tal investigación busca lazos de la izquierda latinoamericana con el narcotráfico. Al día siguiente, Nicolás Maduro viaja a Rusia y su brazo derecho, Diosdado Cabello, va a Corea del Norte a buscar apoyo contra la nueva ofensiva.

El 30 de septiembre, en Perú, la crisis interna hace que el presidente Martín Vizcarra cierre el Congreso y prohíba los nombramientos a la Corte Suprema. Estableciendo el caos. En Ecuador, el 8 de octubre, una serie de protestas violentas, desencadenadas por aumento a los precios de los combustibles, llevaron al presidente Lenin Moreno a declarar estado de sitio y reubicar la sede del gobierno ecuatoriano de Quito a Guayaquil.

En Honduras, el 10 de octubre, la “oposición de izquierda” encabezada por Manuel Zelaya, sale a las calles en violentas protestas, exigiendo la salida del presidente Juan Orlando Hernández, poco después de anunciar un acuerdo de cooperación de seguridad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los disturbios se repiten el 18 de octubre al ser declarado culpable de 4 cargos federales, un hermano de JOH, el narcotraficante Tony Hernández.

En Chile, el mismo día, inician una serie de protestas violentas, provocadas por alza de tarifas al transporte, con caos, vandalismo, muertes y decreto de estado de emergencia por parte del presidente Sebastián Piñera. En México, misma fecha, se enfrentan narcotraficantes contra Fuerzas Armadas, tras el arresto de Ovidio Guzmán, produciendo muertes, desorden y la rendición del presidente López Obrador ante el narcotráfico al liberar al hijo del “Chapo”.

En Venezuela, el 19 de octubre, Diosdado Cabello declara públicamente: “Lo que está ocurriendo en Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Honduras es una brisita, vendrá uh huracán bolivariano”. En Argentina, Cristina Kirchner regresa al poder a través del electo Alberto Fernández, auxiliado por la incompetencia de Mauricio Macri. En Bolivia, el 20 de octubre, Evo Morales vuelve a “ganar” la presidencia, la OEA declara que hubo fraude y Evo decide renunciar; el caos prevalece en las calles desde su asilo en México y la entrada de un cuestionado gobierno provisional.

En Brasil, desde el 26 de septiembre, misteriosas manchas de petróleo crudo comienzan a contaminar toda la costa noreste. Curiosamente, el número aumentó precisamente en el curso de los eventos arriba mencionados. ¿Accidente o ataque? ¿A qué país sudamericano nos recuerda el petróleo?

En julio pasado, en Puebla, México, los líderes socialistas latinoamericanos fundaron el Movimiento Progresivo, nuevo ropaje para el Foro de Sao Paulo; que apoya todas las protestas violentas mencionadas. Proceso desencadenado por la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, líder natural de nuestra región, el proceso desestabilizador se aceleró después de la propuesta al TIAR, que podría llevar a muchos socialistas a la cárcel.

Sin olvidar a Paraguay, con el intento de derrocar al presidente Mario Abdo; y a Colombia, con la reanudación de la acción armada de las FARC. Todo está orquestado. Dos notas fuera de la región, el 24 de septiembre, la Corte Suprema del Reino Unido golpea al Brexit y Boris Johnson y, al día siguiente se abre el proceso de impeachment contra Donald Trump. La intención es aturdir a las fuerzas antiglobalistas con tantos problemas internos que simplemente se ocupan de ello y no se apoyan mutuamente en la lucha más amplia contra el esquema globalista. Esto parece una nueva guerra mundial.