¿EN LA BOLSA?

TODO parece indicar que el presidente del gobierno español –en transición– ya tiene en la bolsa los respaldos necesarios para agenciarse la investidura. Días después de conocer los resultados de la última elección, donde el PSOE baja –en votos y en diputados– y Unidos Podemos desciende aún más, se apresura a sellar un pacto con Iglesias. Esta vez accede a darle posiciones en el gobierno –incluso la vicepresidencia– que negó en la última fracasada negociación de investidura. Entonces dijo que no negociaría sus principios ya que lo menos que España necesitaba era un gobierno bicéfalo. Rechazó la coalición de las izquierdas, en aras de un gobierno en solitario a la portuguesa. Ahora, cargado a tuto con UP y compartiendo el gobierno, ocupa del voto de los separatistas. Con el “no” del PP, de Vox y Ciudadanos, no le queda de otras que recurrir a ellos implorando que se abstengan. Ello, al parecer, ya lo logró. Un acuerdo con ERC para no fracasar en el tercer intento. Sin embargo, hay nerviosismo entre los españoles por lo que pueda comprometer con Esquerra Republicana, para alcanzar el acuerdo.

Asegura que no hay acuerdo todavía y adelanta –intentando tranquilizar el nerviosismo– que “siempre será en el marco de la ley y de la democracia”. ERC considera “fuera de lugar” dar por sentado que hay pacto montado sobre esas condiciones. La cita para llegar al entendimiento entre el PSOE y ERC está programada para el próximo martes, 10 de diciembre. Lo que daría margen para que el monarca designe al líder del PSOE como candidato a presidente del gobierno y, ya con los votos asegurados, realizar la investidura antes de la Navidad. En cualquier momento de la semana del 16 de diciembre. La Moncloa esta vez advierte que su líder no iría a someterse a una investidura fallida. Solo se avienta con acuerdos cerrados y los votos en la bolsa. Tan determinantes los días que vienen para aterrizar el ansiado ungimiento, que ha suspendido su viaje a la toma de posesión en Buenos Aires, del presidente argentino. En ERC se plantea un fuerte debate interno ya que sigue siendo cuesta arriba dar los votos de abstención a la investidura del líder del PSOE. Consideran que el manejo del conflicto en Cataluña debe ser político y no jurídico. Las cortes ya condenaron a los líderes separatistas por sedición. El marco que esperan obtener de la negociación con PSOE es la concreción de “la mesa de partidos” para buscar una salida al “conflicto político” en Cataluña. Sin embargo, en la Moncloa respiran aires de certidumbre que Pedro Sánchez será elegido presidente del gobierno en segunda votación, con 169 síes, 163 noes y 18 abstenciones.

Estos casos, además que es bueno mantenerse informado sobre lo que sucede en el mundo, son ilustrativos para aquellos que quieren embrocar al país a otro conflicto político, alentando un cambio en la forma de gobierno –una norma irreformable de la Constitución– dizque para encasquetarnos un sistema parlamentario. Decíamos ayer que no ponemos en duda la abundancia de democracia de esos sistemas europeos. Lo que ponemos en duda es la habilidad de los líderes políticos de llegar a acuerdos. Y si allá los líderes políticos –por algo tan complicado– trastabillan cada vez que ocupan de consensos –y aquí los dirigentes políticos no llegan a arreglos en un sistema más sencillo– ¿qué habilidad tendrán aquí para negociar y entenderse si de lo sencillo lo pasan a lo complicado? ¿Si en naciones más civilizadas –con su sistema parlamentario– les cuesta a los políticos negociar lo que garantice estabilidad política y social, ¿cómo piensan que, con los políticos que tenemos, nos iría a nosotros?