Corea y el Paralelo 38

Por: Noé Pineda Portillo
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En el año 1593, casi cien años después de llegar Cristóbal Colón a América, un discípulo de Iñaki (Ignacio) de Loyola, el jesuita español Gregorio de Céspedes, escribe cuatro cartas a sus superiores informándoles que está en Busan, en el sur de la península de Corea. Ha llegado hasta allí acompañando a un “kirishitan damyó”, un señor feudal japonés cristiano a las órdenes de Toyotomi Hideyoshi, el prominente samurái que se ha convertido en el hombre fuerte del Japón. El padre Gregorio habría logrado convencer al propio jefe de la expedición y a algunos de sus soldados sobre el misterio de la encarnación del hijo de Dios, por lo menos lo suficiente como para que lo aceptasen en la expedición conquistadora.

Aunque el padre Gregorio no logró catequizar gente como hubiera deseado, pero sí se convirtió en el primer occidental en tomar contacto con el antiguo reino de Goryeo, un monarca del siglo X del que deriva el actual nombre de Corea. Aunque el samurái japonés, continuó su conquista arrasando la península en su camino hacia China y Corea se convirtió en colonia de Japón. Pero después vienen los chinos de la provincia del Manchukuo los que conquistan esa tierra, para después nuevamente los japoneses hasta que vino la Segunda Guerra Mundial (SGM).

Resulta interesante referirnos a este episodio de la historia de esa singular península, pues hasta mediados del siglo pasado era un lugar muy pobre, lleno de montañas y con aburridos cultivos de arroz para los japoneses.
Vino la Segunda Guerra Mundial y tal como sucedió en otras áreas pobres de Asia, tales como Taiwán, Corea, Indochina, etc. se reavivaron los intereses de las potencias vencedoras y vinieron las mini guerras, los nuevos asentamientos humanos y la implantación de sus ideologías comunistas o capitalistas, tal fue el designio de Corea durante el siglo pasado. En pocos años, a partir de 1950, la URSS vio como perdía influencia en Europa, mientras la ganaba en Asia. En tiempos de la revolución china en 1949, encabezada por el legendario Mao Tse Tung, fue el acicate para que la URSS apoyara el ataque de Corea del Norte sobre Corea del Sur. Ya antes se había dividido en dos Coreas la península en base al paralelo 38.

La guerra de Corea se puede sintetizar en tres fases, comenzando con su estallido en junio de 1950, seguido de la intervención norteamericana con las fuerzas de la ONU y la entrada de China comunista al conflicto, finalizando con la firma del armisticio en Pusan el 27 de julio de 1953. Desde entonces está, como quien dice ese alto al fuego, pero no es un tratado de paz.

Dividida la península entre Corea del Norte y Corea del Sur, a través del paralelo 38. Cada quien tomó rumbos distintos en su forma de desarrollo social y aunque se ve claramente, el desarrollo capitalista ha sido mayor en la del Sur. Sin embargo, es digno de notar los acercamientos que ha habido entre ambas Coreas, para mantener sus relaciones, sin la intervención de las grandes potencias, incluyendo la ONU. Ojalá, sigan cultivando el pacifismo como arma de solución de grandes problemas.