¿UN PEÓN EN LA OEA?

EN uno de los portales noticiosos, leímos que la izquierda latinoamericana ya tiene su candidata para disputarle el puesto al Secretario General de la OEA. Se trata de la excanciller ecuatoriana –quien fungió durante el gobierno de Correa y parte de la administración de Lenín– cuya candidatura fue anunciada, no por el gobierno de su país, que ha comprometido su voto con la reelección del actual Secretario General, sino por la embajada de Antigua y Barbuda. Ecuador en un comunicado aclaró que la candidatura de la doña, se “gestiona de manera individual”, no respaldada por el país. El embajador proponente justificó su postulación diciendo que su gobierno –socio del ALBA– la apoya porque Almagro ha sido una “figura divisiva”. O sea que, para ir de lo que cuestionan a lo ridículo, se trata de sustituirlo por una figura polarizante. Venezuela ya colocó con apoyo del bloque de no alineados un representante –no es ninguna broma– ni más ni menos, un delegado suyo en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Vaya ironía, las víctimas del ultraje de los derechos humanos, ahora tendrán como defensores a sus verdugos.

Las autocracias, entonces, ni remotamente consideran un atrevimiento caerle encima a las organizaciones internacionales. Si ya pusieron uno de los suyos a velar porque en el mundo no se respeten los derechos humanos, sería un triunfo colocar a otro peón –tan cuestionada en su gestión pública que por un pelito escapó la censura en un juicio político en su país– que les haga sus mandados en la organización hemisférica. No están huérfanos de votos. Ocho de las naciones caribeñas de la llamada “nómina petrolera venezolana”, generalmente se abstienen o se ausentan cuando se trata de votar en contra de uno de sus socios de la izquierda. Podrían contar con el voto del gobierno mexicano y el argentino. Pero ya no tendrían el de Bolivia ni el de Uruguay. Hace unos días nos remitieron un artículo responsabilizado al periodista venezolano Orlando Avendaño, quien sostiene que la señora “arrastra polémicas, demasiado ruido y una estrecha relación con el castrismo y el chavismo”. “Varias polémicas la rodean”. “Su papel en el caso de Julian Assange ha sido objetado por la forma en la que nacionalizó y acreditó al activista australiano como diplomático ecuatoriano para que eludiera la justicia”. En su discurso para festejar el 38 aniversario de la Revolución Sandinista, habló del Che Guevara, Fidel Castro y Hugo Chávez como líderes “ejemplares” que conducen a Latinoamérica “a puerto seguro”. La señora está rodeada de nubes de sospecha: “Luego de denunciar una irregular compra de helicópteros por parte del gobierno de Rafael Correa, el entonces comandante de la Fuerza Aérea de Ecuador y teniente general, Jorge Gabela, fue asesinado”. “El caso se investigó y una Comisión Multipartidista de la Asamblea Nacional concluyó que Gabela había sido asesinado por sus denuncias contra el Estado ecuatoriano”.

“Siendo ministra de Defensa entre 2012 y 2014, la doña estuvo al frente de la investigación de Gabela”. En 2015, poco después de dejar el cargo, el criminalista argentino contratado por el gobierno de Correa para realizar una investigación pericial sobre la muerte del teniente general, “denunció que se le pidió que borrara capítulos del informe”. “Propiamente acusó a Espinosa –ella niega el señalamiento– de estar detrás de los esfuerzos por modificar su informe con el propósito de que no se viera vinculado el gobierno de Correa”. A la señora también la mezclan con una supuesta red de apoyo al terrorismo. El miembro principal del International Assestment and Strategy Center y reconocido consultor de seguridad nacional estadounidense denunció ante la Cámara Baja del Congreso americano que, entre los estados agrupados en el ALBA, se está armando una operación de “delincuencia organizada transnacional” en conjunto con “actores regionales como Irán y grupos terroristas”.

Asimismo, aseveró: “Varios de cientos de ciudadanos iraníes han recibido cédulas ecuatorianas o tarjetas de identidad, lo que les permite viajar a muchos lugares de América Latina (…). Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua han concedido pasaportes a ciudadanos iraníes en sus respectivos países, liberando a las personas para viajar de manera casi imposible de rastrear”. Estos escándalos y otros que le imputan a su marido –un alto funcionario del régimen de Ortega en Nicaragua quien pasó a asumir la secretaría general de la presidencia de Moreno, a la que renunció por la filtración de un supuesto audio que hablaba de corrupción en el gobierno correísta– devinieron en que se impulsara en su contra un juicio político. Por esos y varios otros actos irregulares “como el manejo de las crisis de la frontera norte con Colombia, el secuestro y posterior muerte de tres periodistas de El Comercio, y al presunto manejo equivocado de fondos públicos”. “Por 5 votos la señora no fue condenada”. “De los 125 asambleístas presentes, 87 votaron a favor, 36 se abstuvieron y solo 2 votaron en contra de censurarla”. ¿Y eso es lo que impulsan las autocracias a la OEA?