Convención y precandidatos

Por Nery Alexis Gaitán

Que los partidos políticos celebren sus respectivas convenciones es saludable para el sistema democrático. Ello implica que se garantizan las libertades básicas para que los políticos desarrollen sus actividades en el contexto de la ley. Los políticos, sin duda alguna, son necesarios en el buen desenvolvimiento de la administración del Estado y sus colaterales.

Que el Partido Nacional, aun con las críticas constantes de una oposición desarticulada, muestre una fuerza y organización contundentes, implica que están dispuestos a presentar batalla con fines de triunfo en las próximas elecciones generales. Y desde ya trabajan por un nuevo período al frente del gobierno.

Los precandidatos nacionalistas ya están en fila, esperando las próximas elecciones internas. Creemos que el precandidato más fuerte, y por lo tanto con una mayor opción de triunfo, es “Papi a la Orden”, Tito Asfura, de momento parece ser la mejor opción.

Es innegable que todo partido se desgasta en el poder. La administración nacionalista, que ha gobernado varios períodos, no es la excepción. Aparte de los desaciertos gubernamentales, se ha sumado una oposición en contra del mandatario Hernández, que si bien es cierto no le mueven el tapete, sí han sumado cierto descontento popular.

La oposición izquierdista ha aprovechado toda circunstancia para crearle problemas al gobierno. Así hemos visto que cualquier pretexto es bueno para salir a la calle a crear caos, violencia, vandalismo. Porque esa es la agenda que contempla este partido seguidor del fracasado socialismo del siglo XXI.

Y es que el ambiente democrático se caracteriza por tolerar la diversidad de ideas. De esta forma vemos constantemente que, aunque sea solo para hacer bulla para tener su cuota de poder, esta oposición actúa a sus anchas. Lo que desmiente rotundamente que estamos es una dictadura; de ser así, como es el caso de Venezuela o Nicaragua, no dirían ni pío.

Al respecto, los partidos de tradición democrática deben seguirse fortaleciendo. Sobre todo el Partido Liberal, que debe reorganizar sus cuadros y atraer a nuevos votantes. Debe hacer énfasis en atraer a la juventud, la sangre nueva que le dé opciones de triunfo en las próximas elecciones. De momento tiene un arduo trabajo por delante.
Lo primero que deben hacer los liberales es convocar a una convención extraordinaria, si es posible, para botar de inmediato al fracasado Orlando Zelaya. Que solo el camino de la derrota le marcó al liberalismo. Lo último que se sabe de este advenedizo es una nueva afrenta en contra de la madre que le dio la vida; ingrato es hasta el fondo de su alma.

Los partidos políticos en su totalidad deben entender que el electorado no es el mismo de hace algunas décadas. Y que ahora el descontento popular se hace manifiesto prontamente, y por lo tanto el pueblo es más beligerante. La desconfianza hacia los políticos es muy grande, porque prometen lo que nunca cumplen.

Retornar la confianza del electorado, presentándole planes de gobierno viables, para mejorar la calidad de vida a corto y mediano plazo, debiese ser la prioridad de los políticos. Por eso los precandidatos deben enfilar sus esfuerzos a retornar la confianza de los electores.

Así se fortalece la democracia y se ensanchan las rutas del desarrollo y la prosperidad. Porque es innegable que el accionar de los políticos impacta en el bienestar o el fracaso del país. Recordemos las cuantiosas pérdidas que Libre les ha ocasionado a los hondureños.

Se hace indispensable que los próximos candidatos presidenciales demuestren su amor por Honduras y nuestro sistema democrático. De esta manera el electorado irá con más confianza a las urnas, impactando positivamente en la vida del país. Es decir, aportando a la paz social y al desarrollo económico, que es vital para la mayoría de los hondureños.

¡La prioridad de los políticos debe ser fortalecer nuestra democracia!