¡Yo quiero a mi hijo vivo! Gritaban madres en la morgue

“Mi hijo solo tenía tres meses de estar preso y esos perros se lo llevaron por extorsión… y él no andaba extorsionando a nadie… ¡yo quiero ver a mi hijo vivo!”. Así se lamentaba una mujer cuyos gritos desgarradores se escuchaban desde la noche del martes, en el Hospital Escuela Universitario (HEU), hasta el miércoles, al mediodía, en la morgue capitalina.

Los gritos de impotencia, desesperación y dolor se oyeron cuando las madres desesperadas intentaban retirar los restos mortales de cuatro jóvenes que murieron violentamente al interior del Centro para Menores Infractores “Renaciendo”, ubicado en la aldea de Amarateca, en el Distrito Central.

Las humildes progenitoras, abuelas, hermanos y conocidos se aglomeraron ayer, en los predios forenses, para reclamar los restos mortales de Bredy Alexander Villanueva Alvarado (14) y Harrison Fabricio Arambú (16). Ambos jóvenes eran originarios y residentes de las circunvecinas y conflictivas colonias Divanna y la Centroamericana, en Comayagüela.

De igual manera, ayer en la madrugada y en el transcurso del día, al edificio de la Dirección General de Medicina Forense llegaron los parientes de los jóvenes infractores Jonatan Rolando Lagos Padilla (15) y José Manuel Gonzáles (15).

Ambos residían en la conflictiva Ciudad España, ubicada en la aldea de Amarateca, zona cercana a Renaciendo, donde se produjo la reyerta juvenil que dejó como saldo cuatro muertos, más de 15 heridos y al menos 10 adolescentes fugados.

Según autoridades, en el hospital permanecen tres menores siendo intervenidos y vigilados clínicamente.

ACUSADOS POR EXTORSIÓN

Las víctimas y sus compañeros atacados habían ingresado a esa correccional hace unos cuatro meses, todos acusados del delito de extorsión y cometer crímenes conexos para la pandilla 18 en distintos puntos de la capital y sus alrededores.

Aparentemente, el enfrentamiento se originó cuando los “mareros” y simpatizantes eran trasladados a sus módulos para dormir. La pelea se dio entre los miembros de la pandilla 18 y “Paisas” o adolescentes que no pertenecen a dicha “mara”.

Supuestamente, los miembros de esa pandilla fueron atacados por los denominados “paisas”, “cristianos” y miembros del grupo criminal de “Los Chirizos” y el “Combo que no se deja”, por rivalidades que acarrean desde las calles capitalinas, por la disputa de territorio para la venta de drogas, extorsiones y otros delitos.

En tal sentido, ayer, luego de enterarse que sus parientes privados de libertad habían fallecido durante la reyerta, decenas de parientes abarrotaron la morgue capitalina.

Madres y padres de familia se mostraron herméticos ante la prensa, pero sin poder ocultar en sus rostros el inmenso dolor en sus corazones al confirmar que entre los cuatro muertos estaban sus seres queridos.

El día de la tragedia, al Hospital Escuela Universitario ingresaron cinco menores infractores, de los cuales dos ya estaban muertos.

VISITAS SIN DESPEDIDAS

“El domingo pasado no lo pude ir a ver, porque las ventas están malas, pensaba ir este domingo y me salen con esta noticia, que está muerto”, indicaba una comerciante cuyo nombre se omite por razones de seguridad, antes de reclamar los restos de su hijo en la morgue.

Otra mujer, con desesperación, prolongados gritos y el rostro bañado en lágrimas, indicó que su vástago ingresó hace cuatro meses a Renaciendo, supuestamente porque fue acusado de andar extorsionando en varios puntos de Comayagüela.

“Así le sucedió a mi hijo (muerte) y ya no se puede hacer nada, porque lo que dispone Dios, uno no puede hacer nada”, decía con resignación otra humilde mujer, al saber que su muchacho había perecido.

“Todos los sábados que yo iba a visitarlo, lo regañaba. Le decía: cuando salgás te portás bien, porque mirá, ahora te pusieron dos años de cárcel y si seguís con esa vida, te van a volver a agarrar y te van poner más”, relataba entre llanto otra familiar, cuando junto a otros parientes cargaba el féretro de uno de los adolescentes fallecidos.

La humilde ama de casa indicó que su hijo, aparentemente había recapacitado de sus fechorías, porque la última “vez que lo vi, me dijo que había estado platicando con una gente de unos grupos cristianos y me dijo que había aceptado a Dios”, sin saber que iba a morir violentamente durante una reyerta pandilleril.

En horas de la tarde de ayer, los cuerpos de los cuatro muchachos infractores muertos ya habían sido retirados del predio forense, por sus cercanos parientes, con la intención de velarlos cristianamente y después darles sepultura en distintos puntos de la capital.

Los miembros de la pandilla 18 muertos son Jonathan Rolando Lagos, Harrison Fabricio Arambú, Bredy Alexander Villanueva, José Manuel Gonzales.

EN EL HOSPITAL ESCUELA
SOBREVIVIENTES ESTÁN BAJO VIGILANCIA

Sobre los otros menores agredidos con armas blancas y otros objetos cortopunzantes, las autoridades del Hospital Escuela Universitario (HEU) y Materno Infantil informaron que permanecen bajo vigilancia.

La portavoz, Juliette Echeverría, indicó que el martes, desde el Centro para Menores Infractores “Renaciendo”, fueron trasladados hasta las salas de emergencia del centro asistencial un total de cinco menores de edad, de los cuales dos ya no presentaban signos vitales al ser evaluados clínicamente.

“Las otras tres personas permanecen en las salas de emergencia, bajo fuerte vigilancia médica y policial”.

De acuerdo a Chavarría, los cinco jóvenes -entre muertos y heridos- ingresaron con politraumatismos, provocados por los múltiples golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo, además de las heridas con armas cortopunzantes.

La vocera indicó que los afectados por el enfrentamiento podrían ser dados de alta médica, después de la evaluación realizada por los especialistas del centro asistencial.