Por Miguel Osmundo Mejía Erazo
*Profesor y periodista
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La sociedad hondureña ha quedado expectante y muy preocupados los hondureños responsables, con la reciente noticia sobre las pruebas a que fueron sometidos unos 22 mil profesionales de la educación para lograr una de las cinco mil plazas disponibles en los diferentes niveles del sistema educativo nacional. Tremendo escándalo se ha suscitado porque solamente dos mil docentes con el grado de licenciados lograron superar los 75 puntos necesarios para obtener la calificación de aprobado y poder optar a una plaza, lo que significa que solamente un 13% de los concursantes pasaron la prueba, lo mismo pasó años atrás, el 2014 aprobó el 10% y el 2017 el 7%, lo que significa que algo mal está pasando en el sistema educativo nacional, sobre el último resultado se ha llegado al extremo pedir la intervención del Congreso Nacional interpelando al secretario de Educación ingeniero Arnaldo Bueso y se especula que los “honorables” podrían anular las pruebas aplicadas en el reciente concurso, en Tegucigalpa, las diferentes cabeceras departamentales, por parte de las juntas nacional y departamentales de selección.
Durante mis treinta años de experiencia en la educación como maestro de primaria, media y en cargos administrativos, he aprendido mucho y sobre todo experimentado tantas barbaridades en el sistema como la venta de plazas, la colocación de docentes sin concursar solo por ser recomendado de un político, diputados, gobernadores, alcaldes, los mismo supervisores departamentales y otros políticos de turno que ponían y quitaban buenos maestros o maestras que no accedían a sus exigencias. Trabajamos con una ley orgánica de la educación aprobada el 6 de octubre de 1966 y que fue sustituida hasta el 22 de febrero de 2012 por la actual Ley Fundamental de la Educación. Se trabajó con la Ley Orgánica y su reglamento, la Ley de Escalafón y su reglamento, los reglamentos de educación primaria y educación media, además existían comisiones nacional y departamentales de concurso, y las juntas evaluadoras nacional y departamentales.
En esos tiempos no se exigía el grado de licenciatura para ingreso al sistema, no había tantos títulos como ahora, la educación primaria estaba en manos de maestros de educación primaria y la educación media en manos de profesores de educación media en las diferentes especialidades, los primeros egresaban de las escuelas normales y los de media los preparaba la Escuela Superior del Profesorado hoy convertida en Universidad Pedagógica Nacional, por cierto había mucho empirismo en ambos niveles, pero poco a poco se fueron profesionalizando sin perder sus derechos. No soy el indicado para emitir juicios de valor sobre la preparación de los maestros y profesores de antes y los de hoy, lo que sí puedo expresarles de acuerdo a mi humilde criterio es que está fallando todo el sistema, no busquemos culpables porque es fácil encontrarlos y no es interpelando al ministro de Educación, que no es maestro ni profesor por lo que no está obligado a saber de técnicas de evaluación, su cargo es de confianza y es político no técnico, los diputados no van a resolver nada porque hay que empezar por ellos que no se comportan a la altura de un verdadero parlamentario o un culto profesional universitario.
No digan que la prueba está mal confeccionada si fue revisada por un experto en estructuración de pruebas y lo cierto es que tanto evaluador y veedor de la sociedad civil, desconocedores de la situación, deben haber puesto nerviosos a los docentes, si hubo 2,000 que contestaron, la prueba está validada, anular el concurso sería atentar contra los que pasaron, los que no superaron el 75% deben esperar otra oportunidad de llamado a concurso. La educación anda mal no nos equivoquemos, hay que revisar todo el sistema desde una nueva ley de educación, hasta llegar a conocer de cerca lo que están aprendiendo nuestros niños y jóvenes. Todo lo que ha causado un escándalo innecesario es referente a la educación pública y que decir de la educación privada que representa un gran porcentaje de la educación nacional. Un dato muy importante en la anterior ley, es que todo maestro después de desempeñar en forma interina una plaza durante seis meses tenía derecho al acuerdo permanente, para ello se evaluaba el desempeño del docente sus estudios y méritos profesionales, dos vías para ascender de categoría escalonaría y optar a un cargo. Ahora no solamente se han perdido valores, sino que no toman en cuenta en una evaluación los méritos profesionales de todo docente de vocación no de ocasión.