De no ser por el envío de remesas familiares la pobreza hubiese crecido hasta en un 2.4 por ciento en Guatemala, Honduras, El Salvador y República Dominicana, según el informe “Panorama Social de América Latina 2019”, emitido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
“De no ser por estos aportes económicos de los migrantes, en El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana la incidencia de la pobreza sobre el total de la población sería entre 1.5 y 2.4 puntos porcentuales más elevada”, establece el documento reciente.
La Cepal también apuntó al fenómeno migratorio y su aumento desde 2010, cuando se contabilizaron 30 millones de migrantes en América Latina y el Caribe, hasta los 40.5 millones de 2019.
Esas cifras equivalen al 15 por ciento de la migración total a nivel mundial, por lo que las remesas se convierten en un pilar fundamental con el paso de los años para los países de origen.
La migración es producto de graves problemas como la pobreza, la desigualdad, los déficits de trabajo decente, el racismo, las diversas formas de violencia y los desastres y crisis económicas, políticas y ambientales, indicó ese informe.
Por su parte, la migración también puede ser un nuevo vector de la desigualdad, en especial cuando se entrecruza con otros ejes estructurantes de la matriz de la desigualdad social, como las desigualdades de género, las territoriales, las de edad y las étnico-raciales. Con frecuencia, las personas migrantes enfrentan diversas formas de discriminación y xenofobia motivadas por su origen nacional pero también por su condición étnico-racial, en particular en el caso de las personas migrantes afrodescendientes o indígenas. En ese sentido, la migración supone un desafío a la cultura del privilegio y puede despertar reacciones al respecto.
Aunque la relación entre pobreza y migración es heterogénea (no necesariamente las personas migrantes son más pobres en los distintos países para los que se dispone de información), las remesas desempeñan un papel importante en el alivio de situaciones de pobreza de numerosas familias en varios países de la región, en particular de Centroamérica y del Caribe.
Teniendo en cuenta solamente los hogares que reciben las remesas, las tasas de pobreza aumentarían entre un 12.4 por ciento y un 27.6 por ciento en ocho países, a saber, (Bolivia (Estado Plurinacional de), el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, la República Dominicana y el Uruguay.
Además, en algunos casos, las remesas tienen un gran peso como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) o de las exportaciones e importaciones, particularmente en Centroamérica y varios países del Caribe, agregó el documento.
DATOS
Migrantes hondureños radicados especialmente en los Estados Unidos enviaron 4,896.4 millones de dólares, al pasado 21 de noviembre, superando ya todo lo que percibió la economía nacional durante el 2018.
Según el Banco Central de Honduras (BCH), el ingreso de divisas de los agentes cambiarios ascendió a 10,982.2 millones mostrando una variación interanual de 5.4 por ciento, un 44.6 por ciento de esa cantidad sorresponden a remesas familiares.
El presidente del BCH, Wilfredo Cerrato destacó que el crecimiento de estos recursos alcanza cifras de dos digitos, tendencia que beneficia al país en la entrada de divisas. Hasta el 21 de noviembre el aumento interanual de remesas fue de 12.7 por ciento, sin embargo, comportamiento ue irá en ascenso en diciembre cuando se transfiere casi el doble en relación a meses anteriores.