Por José María Leiva Leiva
“No sé si serán los años, pero he bajado el volumen de lo que escucho y he subido el de lo siento. Me estremece un atardecer, el sorbo de un buen café, un buen vino, una grata compañía, una bonita canción. No sé si serán los años, los daños… o quizás, solo quizás, empiezo a ver la vida tan bella como realmente es…”. Pensamiento anónimo que calza perfectamente en esta etapa de mi madurez.
Secundado por igual con esa interrogante filosófica que busca auscultar en el corazón de la vida misma: “¿Sabes qué sucede cuando los años pasan? Ves el amor de una forma diferente, te enamoras del alma de las personas; solo quieres amor y tranquilidad, aprecias más la vida porque madura en ti y notas que la consciencia te dice que nada es para siempre; y lo más importante: Sabes que cada minuto que vives es un milagro”.
Entonces, “¡Sonríe! Comparte con quien te haga sonreír, ríe tanto como respires y ama tanto como vivas”. “Hoy es un día excelente para estar orgulloso de ser quien eres”. “No esperes los buenos momentos para ser feliz… se feliz y los buenos momentos vendrán solos”. “No lo pienses… vive, ama, perdona, disfruta la vida. Porque el tiempo pasa y las oportunidades se van”. Ten en cuenta que “no existe un día perfecto, pero sí momentos en los que basta un simple gesto para hacerlo inolvidable”. Considera las palabras del Papa Francisco: “Si un día la tristeza te hace una invitación dile que ya tienes un compromiso con la alegría, y que le serás fiel toda la vida”.
Las sabias frases del escritor español León Daudi (seudónimo literario de Noel Clarasó i Serrat), cuando afirma que “Es curioso que la vida, cuanto más vacía, más pesa”, me recuerda la fábula de “la carreta vacía” y su relación con aquellas personas prepotentes, jactanciosas y presumidas que hablan más de la cuenta y no sueltan lo que comúnmente llamamos “la guitarra”, juzgue usted caro lector: “Un día salí de paseo con mi padre… De pronto, él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
“Además del cantar de los pájaros, ¿oyes algo más? Agudicé mis oídos y después de unos segundos le respondí: Solo escucho el ruido de una carreta. Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía. Entonces le pregunté con curiosidad: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si no la vemos? Es muy fácil, sé que está vacía por el ruido. Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace. Crecí y me hice un hombre. Cada vez que escucho a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de los demás, presumiendo de lo que tiene o de lo que sabe, prepotente y menospreciando al resto de las personas que lo rodean, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace”.
El relato se complementa con la siguiente reflexión: “La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Piensa que existen personas tan pobres, que lo único que tienen es dinero y soberbia… Recuerda que: “Si las palabras no son mejores que el silencio… lo mejor es callar…”. Por lo tanto, no hagas ruido como una “carreta vacía”. Cuando las palabras no son mejores que el silencio… lo mejor es callar… ¡No hagas tanto ruido!”. Dios te dice: “Si no tienes nada que decir, escúchame en silencio; yo te enseñaré a ser sabio” Job 33:33
Por ello: “Prefiero vivir mi vida reconociendo que no soy perfecto… en lugar de vivir mi vida pretendiendo ser alguien que no soy”. Nunca mejor dicho: “Hay tres cosas en la vida que se van y no regresan jamás: Las palabras, el tiempo, y las oportunidades”. “El fracaso es parte de la vida; si no fracasas, no aprendes, y si no aprendes, no cambias”. Sabes que: “El problema no es tocar fondo, sino quedarte a vivir en él”. “No aprenderás nada de la vida si crees tener siempre la razón”.
Sabiduría en estado puro: “Ama la vida, con todas tus fuerzas, porque es el único regalo que no recibirás dos veces”. “La vida te da la oportunidad de escribir, corregir y mejorar tu historia todos los días”. “Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una. Raphaelle Giordano. “La vida tiene dos reglas: la primera es no rendirse jamás. La segunda es no olvidarse jamás de la primera”. ¡Ten cuidado! “Procura no ir esparciendo espinas por el camino… Tal vez te toque volver descalzo”. En Resumen, ¿qué es la vida?: “un largo camino en la que somos maestros y alumnos. Unas veces nos toca enseñar. ¡Y todos los días nos toca aprender!”.
Un equilibrio donde “Hay que ser grandes, pero no agrandados… y humildes, pero no sumisos. Mansos, pero no mensos”. Prohibido olvidar: “En la vida todo regresa: La maldad vuelve al remitente. El amor a quien lo ha donado. Las mentiras a quienes las ha dicho. La envidia a quien la siente”. Pregunta curiosa: “¿Sabes por qué el parabrisas es más grande que el retrovisor? Porque el camino que tienes por delante, es más importante que el que dejas atrás”. ¿Y el objetivo de la vida?: “morir joven, lo más tarde posible”.