Concursos amañados

Por Armando Cerrato

Los colegios magisteriales han tenido la valentía de denunciar públicamente el amañamiento de los concursos organizados por el Ministerio de Educación para otorgar plazas en el sistema educativo nacional.

Más de 25,000 maestros en todo el país acudieron a concursar por unas 5,000 plazas disponibles y según los datos estadísticos brindados por las comisiones especiales de evaluación, la mayoría ha sido aplazada, aun cuando casi todos poseen un currículum que les da el título de Licenciados en Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Universidad Pedagógica Nacional, donde los estudios son sumamente rigurosos y especializados por lo que es difícil que un egresado de esa carrera no pueda contestar un test de apenas 50 preguntas.

Según la denuncia, lo que sucede es que las plazas están reservadas para activistas del partido de gobierno que son recomendados especiales de los políticos de oficio y aunque su calificación sea baja, su plaza está asegurada de antemano y el concurso no es más que una fachada para cubrir los nombramientos de dedo.
Lo peor es que esto no solo le ocurre al magisterio nacional, sino también se da en el gremio médico, donde se hacen concursos para residencias en las diversas especialidades del ramo, en las que compiten cerca de 2,000 profesionales recién egresados de la Universidad Nacional Autónoma y de universidades privadas, muchos de ellos con excelencia académica en sus ocho años de dura dedicación al estudio y práctica de la medicina.

Para algunas de las especialidades médicas en las que hay que hacer tres años de residencia, solo hay dos cupos y concursan por ellos hasta 15 personas.

Previamente a los médicos, se les entrega un temario de estudio según la especialidad a la que aspiran, pero cuando acuden al examen se les hacen preguntas fuera del tema, como una trampa para que no alcancen el puntaje necesario, pese a que la mayoría conoce de memoria el temario que se le dio inicialmente, pues sabido es que la medicina requiere de que la persona que la estudia posea una memoria extraordinaria y muy fuera de lo común.

Se sabe que la mayoría de las residencias para especialidades es reservada por las comisiones especiales de evaluación para todos aquellos profesionales de la medicina, hijos de médicos y recomendados políticos de turno, por lo que también estos concursos son una farsa que lleva a la desesperación y frustración de personas académicamente valiosas, que se ven obligadas en muchos casos a diversificar la orientación de su vida para sobrevivir y algunos que pudieron ser excelentes profesionales de la medicina en medio de un pueblo enfermo se dedican al manejo de un taxi o la venta de comida y otros regresan a sus lugares de origen cuando son del interior a labrar la tierra para producir alimentos.

El hondureño es un pueblo enfermo, con un sistema de salud, no solo deficiente, sino corrupto y el gobierno lejos de favorecer a los más de 1,500 médicos desempleados que estadísticamente registra el colegio respectivo, piensa en traer profesionales de Israel y Cuba, donde su formación es muy liviana y alejada de las realidades traumáticas que se dan en este país.

A los médicos extranjeros se les asignan misiones en el interior del país, donde se dice que los nacionales no quieren ir, cuando la realidad es que no se les ofrece la oportunidad, los extranjeros reciben un estipendio de $1,000.00 aproximadamente Lps. 25,0000.00 que es el salario que devenga un médico entrante al sistema nacional de Salud Pública, por lo que debiera el gobierno hondureño resolver primero el problema de desempleo de médicos hondureños y después pensar en importar profesionales de ese ramo en las especialidades que no se dan en el país, y se debe purificar el sistema de concursos para que el amañamiento de los mismos no frustre las aspiraciones de superación académica de miles de hondureños que con mucho sacrificio personal y de sus familias han logrado culminar una de las carreras más difíciles que brinda la vida universitaria.

Los exámenes para optar a una residencia médica tienen un costo de Lps. 3,500.00, más algunos cursos y congresos previos al mismo que son dictados por especialistas que cobran caro por cada una de las conferencias, para que al final ni siquiera ese puntaje que se dice es oro sume para efectos óptimos y culminar con éxito la aspiración del concursante.

Licenciado en Periodismo