SIGUEN los alborotos en Chile y en Bolivia. La diferencia entre ambas revueltas es que las movilizaciones de los chilenos no tienen un líder evidente detrás de los movimientos, mientras los bolivianos que marchan y las trancas de carreteras obedecen instrucciones de su líder refugiado en México. Allá sigue después que renunció y salió de barajustada a reclamar ser víctima de un “golpe de Estado”. En Chile, después de entregar todo lo que pudo conceder, Piñera planteó el cambio de la Constitución. Irían primero a un plebiscito a auscultar pareceres a oficialistas y quejosos, para después convocar a un congreso constituyente. La vigente fue la que puso fin a la dictadura de Pinochet una vez que perdió el referéndum. La novedad en Bolivia es que la autoproclamada presidenta interina envió el proyecto de ley al Congreso convocando a nuevas elecciones. A la asamblea –controlada por el partido de Evo, ya que solo sus diputados son la mayoría calificada– le toca discutir lo que se supone como una salida al conflicto provocado por la reelección fraudulenta de Evo y a la violencia que azota a la nación andina.
Lo que parecía tranquilo, después que Vizcarra, con efusiva algarabía de la opinión pública, disolvió el Congreso –emulando la táctica de Fujimori, años atrás– ahora comienza a descomponerse. La popularidad de Vizcarra ha caído en un mes, de 79% al 60%. El pico en la popularidad lo obtuvo con su campaña anticorrupción por coimas de Odebrecht a los políticos y al disolver el Congreso aduciendo que eso era un nido de corrupción. El declive en su imagen favorable coincide con huelgas anunciadas en todo el territorio. Se trata de marchas y de huelgas en el sector de la educación, la salud y la justicia, en demanda de aumentos salariales y mejores condiciones laborales, que han sido declaradas ilegales por las autoridades. En el sector de la salud los usuarios han denunciado escasez de medicamentos y el mal funcionamiento de equipos médicos en hospitales públicos. Los 400 mil maestros agremiados en el sindicato de educación, reclaman alza en sus remuneraciones. Más cerca aquí en la vecindad. Un informe de una comisión diplomática de la Organización de Estados Americanos (OEA), concluye que “existe una ‘alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en Nicaragua’. Arguye que sus gestiones con el gobierno del comandante sandinista han sido ‘infructuosas’ y, por ello, pide la convocatoria ‘inmediata’ de una Asamblea General. El documento detalla los testimonios de las víctimas de la represión. Arguye que todos los poderes estatales, incluido el consejo electoral, son controlados por “la dictadura”. Esa sumisión “hace inviable el funcionamiento democrático del país, transformándolo en un Estado cooptado e incompatible con el Estado de Derecho”.
Sin embargo, aunque la sanción podría llegar hasta la suspensión, ello dependería de cómo jueguen los equilibrios en el organismo hemisférico. Hasta el momento la única sanción que han logrado imponerle ha sido al gobierno venezolano. Desconociendo por mayoría al representante de Nicolás y sentando en la silla al de Guaidó. Pero para la suspensión requieren de mayoría calificada, lo que difícilmente logran porque el bando del “no” y de las abstenciones casi que empata como el bando del “sí”. El gobierno mexicano ahora se ubica en la neutralidad y no presta el voto para esos menesteres. Igual sucederá cuando oficialmente tomen posesión los kirchneristas en Argentina. Aunque Evo ya no está y el gobierno transitorio boliviano, en medio de una crisis, es de derecha. A propósito. Los que esperan en esta temporada recuperarse del mal año que tuvieron, oran unos y encienden candelas otros, para que esta vez no les vayan a arruinar las navidades.