¿QUÉ GANARON?

LOS españoles fueron a nuevas elecciones –cuatro elecciones en los últimos cuatro años– porque fracasaron las negociaciones políticas de la investidura. Ello sucedió cuando el líder del partido de gobierno retiró de la mesa su oferta inicial a Unidos Podemos. Una coalición progresista, con despachos ministeriales para el socio. Iglesias, para conseguir cupos importantes, retiró su aspiración a ser vicepresidente de gobierno. Sánchez, en el proceso de las negociaciones –jugando a conseguir el apoyo con uno y otro partido, tanto de las izquierdas como de las derechas– concluyó que no podía ceder posiciones en el Ejecutivo, formando un gobierno de dos cabezas. A partir de allí desairando a su posible aliado, pidió el apoyo de UP, en base a las coincidencias sobre un programa progresista, pero ya sin entregar nada a cambio. Hablaba de un gobierno en solitario, a la portuguesa.

Llegada la fecha para ensayar si lograba la investidura en la cámara de diputados, inflexible en sus posiciones, en dos ocasiones perdió la oportunidad; no obtuvo los votos necesarios. Unidos Podemos, sin aliciente para votarlo, se abstuvo. Sintiendo el crecimiento que le daban las encuestas, dijo que prefería no ser presidente a ceder en sus principios. El impasse forzaba la repetición de elecciones que el PSOE calculaba ganaría con números superiores a los obtenidos en los pasados comicios. Ello obligaría a los demás partidos –temiendo el repudio de la opinión pública a la intransigencia de no permitir la formación de un gobierno estable– a no negarle la pretendida investidura en solitario. Arrancó la campaña, optimista, elevado, con viento de cola. Y de repente, esos acontecimientos inesperados que se meten sin invitación. El fallo del alto tribunal condenatorio a los sediciosos separatistas. Se enciende Cataluña. Sánchez intenta arroparse en la bandera de España apelando a la unidad. Sin embargo los opositores le reclaman lo que juzgan como un débil manejo de la crisis. No funciona ni la exhumación del cadáver de Franco, para sacarlo de su memorable tumba y trasladar sus restos a otro lugar — fuera del emblemático Valle de los Caídos– para que no sea visita ineludible de los turistas. El líder de la VOX Santiago Abascal –que al calor de los nuevos acontecimientos sube como la espuma– le reclama: “Llevo una semana recorriendo España. En todos los pueblos he detectado la misma indignación: un gobierno que quería desenterrar un muerto como principal emergencia cuando los habitantes están viviendo auténticas emergencias sociales”.

Llegado el día de las realidades. Resultados: crece la abstención. Los españoles hastiados que los políticos los mantengan sufragando a cada rato. El PSOE baja (123 a 120), el derechista PP sube (66 a 88) y se ubica como segunda fuerza, la ultraderecha de VOX se cuela de tercero (24 a 52). Unidos Podemos se desmorona (42 a 35) y Ciudadanos, el centro derecha, se desploma (57 a 10). El líder de Ciudadanos renuncia a dirigir su partido, se retira del Congreso y de la política. Lo que son las ironías. Lo que Iglesias de UP no obtuvo con más diputados la vez pasada, ahora lo consigue con menos. El PSOE se apresura a llamarlo de primero para que no se le vaya. Acaba de suscribir un pre pacto con Sánchez que no solo le da butacas en el gobierno, sin veto, como demandaba, sino que la vicepresidencia. Y como para eso está el juego de palabras, lo vendieron así: “Lo que en noviembre era una oportunidad histórica ahora es una necesidad histórica”. Todavía no alcanza el numerito mágico para la investidura. Pero seguro cuenta con los 3 votos de Más País. Le faltan 18 votos, sin que alcanzar mayoría absoluta sea muy probable en la primera votación. Pero queda la segunda cuando solo ocupa más votos a favor que en contra. Allí el desbloqueo depende de las abstenciones. Otra vez la negociación con los independentistas. Eso depende de qué ofrezca el gobierno central sobre el berenjenal en Cataluña. Coquetean con los de ERC. Con tal que les quiten de la redacción de los acuerdos que los arreglos allá serían por la vía “constitucional”. Ellos quieren que sea por la política. Sigue el suspenso.