Por Adán Hilario Suazo Molina
Coronel de Aviación ®.
Al igual que la mayoría de los hondureños, también fuimos sorprendidos por la noticia de que el gobierno de la República, invertiría cuatro mil millones de lempiras en un proyecto denominado “Programa de Desarrollo Agrícola de Honduras” (PDAH) y que serían las FFAA quienes estarían al frente de su ejecución.
“Dan 4,000 millones a las Fuerzas Armadas para labores agrícolas”, fue el titular de un periódico de gran circulación nacional, la noticia se regó como pólvora encendida, voces detractoras de oficio no se han hecho esperar, seguramente sin conocer a fondo sobre el tema. Total es la ventaja de tener micrófonos y cámaras al frente, o el derecho a expresarse les asiste.
Hay preguntas lógicas de rigor que nos hicimos al conocer sobre el PDAH, ¿Por qué está asignándose esta misión a las FFAA, si existen instituciones del gobierno creadas para tal efecto? ¿Por qué arriesgar a las FFAA en una actividad compleja de la que ellos poco conocen?; esto es lo que trataremos de explicarnos, con el ánimo de comprender y aclarar, aun y cuando, ya los mismos involucrados directos, militares y campesinos, lo están planteando en comparecencias ante los medios.
A pesar que la ley manda que los militares deben ser obedientes y no deliberantes, al recibir una misión; se da inicio a un proceso analítico, en que se evalúan dos aspectos esenciales, cuáles son: “la tarea y el propósito”, de esto se deriva todo un trabajo especializado que produce finalmente la planificación, esta misión, entendemos, fue asignada hace un año, tiempo prudencial para inferir que el PDAH no se trata de ninguna improvisación o un invento sacado de la manga de la camisa.
La oposición de muchos sectores es férrea, primero, debemos considerar el impacto mental que produce en el pueblo la cifra de 4,000 millones que se emplearán en el programa; luego la paradoja del empleo de las FFAA en labores alejadas de su razón de ser, sin desestimar la amenaza que constituye para algunos, al ver invadido su entorno de confort en donde hacen y deshacen con los pequeños productores.
Las FFAA, son una institución creada para fines específicos, esto es indiscutible, la soberanía de la República, control de amenazas externas o internas, que garantizan la vida y estabilidad de la República y del Estado democrático, no obstante hay una serie de tareas accesorias de cooperación que están señaladas en la ley y que obligatoriamente la institución armada debe cumplir, el marco legal comprende la cooperación en labores agrícolas. El agro hondureño, es un segmento productivo, complejo, en donde la mayoría de agricultores, producen la tierra, utilizando métodos rudimentarios, obteniendo muy escasa productividad, y son quienes menos perciben por su trabajo; finalmente los intermediarios son los que aprovechan la inocencia del pequeño agricultor. Conviene asimismo mencionar, otros actores parásitos, como ser las organizaciones de campesinos de oficina, que no hacen más que hablar, son estos quienes al final se oponen al PDAH o quienes no hacen más que escarbar la historia, para culparse unos y otros por el fracaso de nuestro sector agrario. La verdad, casi todo hasta ahora, se ha hecho demagógicamente, sea por el favor de los votos o la ejecución fraudulenta de ambiciosos programas.
El PDAH, es un programa puntual de término finito, concebido para la reestructuración del agro, cuya TAREA consiste en el acompañamiento del pequeño productor en todas las etapas del proceso, desde la legalización de sus tierras, hasta la comercialización de sus productos; con el PROPÓSITO de modernizar y optimizar sus labores con tecnología y entrenamiento; de modo que en un futuro, ellos sean el efecto multiplicador y la sostenibilidad del programa.
Las FFAA por su parte, es de suponerlo, están en un dilema ante esta misión, su prestigio está en juego, cualquier falla será atribuida a su ineficiencia, de esto estamos todos conscientes. Pero el pueblo debe saber, que si la misión se ha aceptado es porque se puede cumplir.
No se debe confundir al pueblo, con cifras y términos tendenciosos, hay que apoyar el programa y los escépticos al menos prestar el beneficio de la duda.
Después de todo: la medición de resultados, la transparencia y los controles, son parte de la ejecución del proceso.