¿EN CONJUNTO?

TIEMPO atrás los gobiernos anunciaban con optimismo su empeño en proyectos de beneficio común para el mejor aprovechamiento de las aguas del Golfo de Fonseca. No ha avanzado ni un milímetro el trabajo conjunto de los tres países, en lo que concierne a esas aguas interiores. Incluso, no se ha visto mayor avance en cuanto a otros emprendimientos del Triángulo Norte, digamos, como ese plan de desarrollo destinado a mitigar los flujos migratorios en los países de origen. Con todo y que los acuerdos de “cooperación de asilo”, impiden a los nacionales de cada país emigrar al norte en busca de los trabajos que no encuentran localmente. Con esas cifras que dan CEPAL y el FMI sobre el estancamiento económico en la región, y el riesgo de recesión en los alrededores, más imperiosa la obligación de generar masivamente fuentes de trabajo. Esa tarea, la de crear trabajos, es más difícil realizarla en forma aislada, y mejor les iría si en conjunto, pusieran en marcha proyectos de integración que absorbieran altos volúmenes de mano de obra. En esto el Banco Centroamericano de Integración Económica tiene un papel fundamental que jugar.

Dicho lo anterior, pasamos a otro tema, que también toca la relación, que debiese ser armónica, entre países hermanos y vecinos. Y no hay cosa que sirva para alimentar discrepancias que atizar asuntos limítrofes. Así que solo eso nos faltaba. Que a Honduras por Twitter le quiten su derecho a la salida al mar y a la franja de soberanía que le corresponde en el océano Pacífico. Resulta que la embajada de Estados Unidos en El Salvador, en su portal digital, publica un mensaje (tweet) alusivo a los límites marítimos en el contexto de la disputa limítrofe de los tres países ribereños del Golfo de Fonseca. El texto en inglés transmitido por la sede diplomática norteamericana, el 11 de noviembre de este año, tergiversa el texto de la sentencia de La Haya. La Cancillería hondureña, solicita una aclaración al Departamento de Estado, en relación a esa publicación en la red social “Twitter” de su embajada en El Salvador. La comunicación diplomática (nota verbal) de la Cancillería hondureña expresa: “Por consiguiente, no es conforme al derecho internacional afirmar que entre El Salvador y Nicaragua exista una colindancia en el océano Pacífico (como se publicó en mensaje de la embajada de los Estados Unidos en El Salvador el 11 de noviembre de 2019, aludiendo a una frontera entre El Salvador y Nicaragua, que es inexistente) porque así lo expresa claramente la parte final del párrafo final al decir,… pero el derecho a un mar territorial, a una plataforma continental y a una zona económica exclusiva hacia el mar, de la porción central de la línea de cierre pertenece a los tres estados del Golfo: El Salvador, Honduras y Nicaragua, y que cualquier delimitación de las zonas marítimas pertinentes (en el océano Pacífico) deberá ser efectuada mediante acuerdo, en base al derecho internacional”.

Raro que los norteamericanos, que no debiesen tener vela en este entierro, reproduzcan una narrativa de parte interesada. El mismo argumento –“que las aguas salvadoreñas y nicaragüenses se empalman en el mar Pacífico”– es lo que repiten los vecinos, para atizar un conflicto ya resuelto, en desconocimiento del fallo arbitral. Posiblemente estas son horas que la embajadora de Honduras en Washington ya realizó las gestiones diplomáticas, en forma personal, con los funcionarios del Departamento de Estado, solicitando la aclaración respectiva. Pues bien, concordante con lo que apuntábamos al inicio de este editorial –sobre la paz y el trabajo en conjunto que precisa la región– ojalá esto solo haya sido un mal entendido y que en las próximas horas llegue la aclaración.