Zapatero, a tu zapato

Por Denis Castro Bobadilla

Doctor, abogado y médico forense
II Vicepresidente del Congreso Nacional

El orden en el universo está bien establecido. La naturaleza sigue sus pautas definidas sabiamente y en el orden que les fue impuesto. Y nada que salga del orden establecido, funciona efectivamente. Violar esta regla natural, o universal, provoca crisis que pueden llevar al caos por el camino indeseable del fracaso.

La misión de las Fuerzas Armadas de Honduras está definida por la Constitución, y no deben hacer nada más que aquello que la Constitución les define. Aunque hay excepciones, para las cuales estén capacitados, y que se traduzcan en beneficio de la sociedad.

Sabemos que en las Fuerzas Armadas hay hombres y mujeres que saben mucho de hacer producir la tierra, sin embargo, su misión dentro de la Institución no es la agrícola, bajo ninguna circunstancia. Por tanto, entregarle a las FFAA cuatro mil millones para actividades agrícolas no es correcto bajo ningún punto de vista. Un cirujano cardiovascular opera el corazón, las venas y las arterias, jamás el cerebro. Esto es así.

No quiero referirme a las intenciones de esta decisión presidencial. No me interesa. Lo que me importa es que cada quien haga lo suyo, aquello para lo que está capacitado, y no interfiera en materias donde el fracaso es la más cierta de las posibilidades.

Si a esto agregamos la condena de la opinión pública, podemos decir que la decisión no es la más acertada, ni la más aplaudida, y que hace pensar al pueblo un millón de cosas negativas.

Estoy de acuerdo en delegarle a las FFAA todas aquellas misiones que, dentro de su formación, estén capacitados para desempeñar. Deseo, además, que las FFAA se modernicen constantemente, que se fortalezcan y que sigan esforzándose por ganarse la confianza del pueblo. Es una Institución valiosa para Honduras, y su valor no debe empañarse jamás con acciones que demeriten y desprestigien lo que hasta hoy han logrado.

Por eso, NO es correcto que las FFAA se conviertan en agricultores. Para eso, el Estado tiene instituciones especializadas y cuyas actividades están regidas por leyes claras y precisas. Y esos cuatro mil millones bien pueden ponerse en manos de estas instituciones gubernamentales que sí sabrán qué hacer con ellos, sencillamente, porque para eso fueron creadas y para eso existen.

Si hay que endulzar a los militares, debe pensarse en algo más lógico, que sea menos impopular y que esté dentro de sus capacidades y sus responsabilidades legales. Es simple lógica.

Bien dijo Cantinflas: Los dichos de los viejitos, son evangelios chiquitos, de aquí que este refrán cae como anillo al dedo: “Zapatero, a tu zapato”.