Narrativas sesgadas y engañosas

Por Marcio Enrique Sierra Mejía

En la arena política de la sociedad hondureña abundan las narrativas sesgadas y engañosas que se originan en sectores políticos populistas de izquierda y de derecha. O, mejor dicho, de sectores populistas a favor de una democracia liberal y populistas a favor de una democracia socialista. Lo común en ambos casos, es el interés por el poder del Estado. Aunque también se percibe una clara necesidad de notoriedad política de parte de narradores que, con un afán de ego intelectual, promueven narrativas desde trincheras institucionales, para justificar y obtener fondos internacionales de fuentes diversas, sean a favor de intereses políticos izquierdistas o derechistas.

Las narrativas a favor de la democracia liberal son menos intensivas, bastante opacadas y poco atractivas. Por el contrario, las narrativas a favor de la democracia socialista son bastante intensivas, más claras y enfáticas al criticar las acciones del gobierno y sus politicas públicas. En cierto modo, las narrativas que provienen de los populistas socialistas, dan la impresión de estar mejor articuladas con una teoría política de toma del poder del Estado y elaboradas con mayor organicidad militante o académica. No así las narrativas que se originan en nichos populistas liberales, que son menos orgánicas, más dispersas, poco convincentes y muy plegadas a posturas defensivas gubernativas. Con poco mensaje doctrinario ideológico.

La crítica implícita en la postura narrativa populista socialista, se percibe mejor planteada y basada en premisas academicistas, pero también en un sentido político sesgado y engañoso. Esta postura obedece a un marco analítico que promueve las siguientes tesis politicas: 1. Una falsa apreciación que sostiene que nos conducimos hacia la militarización de la democracia liberal y la imposición política de un gobierno autoritario. 2. Una subjetiva y mal intencionada apreciación de los derechos humanos que enfatiza en el tema de la violación de los derechos humanos y la intensificación de argumentos que denuncian asesinatos políticos a granel. 3. La tesis de que Libre es la opción política idónea para lograr la democracia popular y la participación ciudadana efectiva que promueven sistemáticamente para ganar adeptos a su interés electoral. Y finalmente, la tesis que sostiene que capos del narcotráfico controlan el gobierno nacionalista.

La tesis del militarismo autoritario es una tesis ideológico política de larga presencia en América Latina. Los socialistas asocian el militarismo con colonización y aducen que, en los tiempos actuales la militarización, tiene como propósito la protección del capital corporativo extranjero que se ha enraizado en Honduras. La táctica política, es hacer creer a la ciudadanía que JOH favorece la doctrina del militarismo para levantar contra el gobierno nacionalista la bandera por la paz que ellos enarbolan, con claro interés político de toma del poder del Estado, no obstante que en Venezuela y Nicaragua (en donde radican sus padrinos y patrocinadores políticos), los presidentes son claramente favorecedores del militarismo socialista. ¿Acaso los nacionalistas están a favor de la tesis de que la paz en Honduras se va a lograr a través de la fuerza militar e imponiendo una dictadura militar? Es esta la cuestión o el dilema político en que la narrativa liberal nacionalista deambula sin fijar el rumbo, por no contestar con nítida argumentación y más bien adoptando una apocada actitud, que genera la duda política en la ciudadanía que es proclive a la democracia liberal. Considero que se hace necesario aclarar o contra argumentar esta tesis política que esgrime la narrativa izquierdista.

Por otra parte, los populistas socialistas argumentan de manera oportunista la tesis de que los derechos humanos en Honduras no son del interés del gobierno, y que el gobierno nacionalista, promueve la violación de los mismos. Una tesis política sesgada y mentirosa porque estos ideólogos lo que aprovechan, es la falta de oportunidades de trabajo que tienen los jóvenes para incorporarlos en manifestaciones callejeras, con el objetivo político latente de victimizarlos, al promover que actúen violentamente en contra de la Policía. Tampoco al respecto se observa que la narrativa democrática liberal se pronuncie al respecto.

En relación a la tesis política de la corrupción y las narrativas derivadas, incluyendo las que se generaron por el juicio del hermano del Presidente, son argucias calculadas con perversidad y alevosía, tomando como base declaraciones de criminales vengativos y el resultado de un veredicto manipulado desde el principio hasta el fin. En este sentido tampoco hubo una narrativa contrapuesta a la muy bien montada por los populistas socialistas. La narrativa democrática liberal más bien adoptó argumentos del tipo “ni fu ni fa” dejando entrever la duda y la desconfianza en el Estado que es calificado por los populistas socialistas como un narco Estado.

En conclusión, la narrativa populista socialista tiene la hegemonía en la arena política hondureña y los populistas democráticos liberales no presentan contraargumentos convincentes que contribuyan a clarificar narrativas sesgadas y engañosas.