Las fincas verticales, una forma de agricultura en ambiente controlado, puede ser una herramienta clave frente a la crisis climática y creciente demanda de alimentos porque garantiza una producción eficiente, pero enfrenta el reto de abaratar los costes de su infraestructura, dijo a Efe un promotor de esta tecnología.
«Este tipo de agricultura sirve para alimentar al futuro de la humanidad» de cara a dos escenarios concretos: «el cambio climático que daña los campos», y el hecho de que «el ser humano deberá aumentar un 70 por ciento su producción de alimentos» para abastecer a los 9,700 millones de habitantes que se estima tendrá el planeta en el 2050, declaró a EFE el panameño David Proenza.
Proenza, presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Agricultura y CEO de la empresa Urban Farms Global, pionera en el desarrollo de la finca vertical en América Latina, ha sido uno de los organizadores del III Congreso de Agricultura en Ambiente Controlado que se celebró hasta este viernes en la capital de Panamá.