La carrera de las ratas, pero ahora: ¡a toda velocidad!

Ing. Francisco Morales h.

En el pasado artículo hicimos referencia a “la carrera de las ratas” que es realmente un comparativo entre una rata corriendo en una rueda sin fin y el ciclo: trabajo-endeudamiento-pago de deudas- cero dinero-trabajo-endeudamiento-pago de deudas-cero dinero-trabajo… y pues aquí está la rueda sin fin de esta analogía.
Pensé al finalizarlo que no tendría que profundizar en el tema, que dejaría la parte más tenebrosa de la carrera de las ratas a la imaginación del lector y que mi siguiente artículo llevaría por título “Cómo salir de la carrera de las ratas”, pero este tendrá que esperar.

De uno de mis amables lectores recibí una pregunta y luego una afirmación, que me llevaron a escribir este artículo y la pregunta es: ¿se puede poner peor “la carrera de las ratas”? Para luego afirmar: ¡No veo cómo!
Nada me hubiese gustado más que haberle podido responder: estoy de acuerdo, no se puede poner peor y afirmarle que yo tampoco veo cómo, pero en la realidad, sí se puede poner peor y el ciclo no solo se puede, sino que generalmente se pone peor y es donde la carrera de las ratas toma más velocidad y más velocidad hasta alcanzar su máxima velocidad, y bien sabemos que ninguna criatura (incluidas las ratas) pueden correr por mucho tiempo a toda velocidad.

¿Cómo se corre la carrera de las ratas a toda velocidad? Pues es dolorosamente muy sencillo, se comienza a tomar mayor velocidad eliminando del ciclo su primer elemento: el trabajo. ¿Qué pasa a la hora de un despido o de que su fuente de ingreso disminuya o se acabe? Recuerde que la carrera de las ratas puede ser corrida tanto por empleados como por empleadores.

Al principio, la toma de velocidad no se siente mucho, ya que si es despedido, cuenta con sus prestaciones (en el mejor de los casos) para hacerle frente a sus deudas y gastos corrientes (que luego se convierten en deudas); en el caso de ser dueño de negocios, la disminución paulatina de sus ingresos pareciera frenar la velocidad, pero en ambos casos la ilusión dura mientras las prestaciones duren y/o el negocio permanezca abierto, luego la carrera se corre ¡a toda velocidad!

Recordemos el ciclo inicial de la carrera de las ratas: trabajar para pagar deudas y quedarse sin dinero para trabajar y pagar deudas y quedarse sin dinero para trabajar y pagar deudas y quedarse sin dinero para…
Y al suprimir el trabajar, es decir la fuente de ingresos, el ciclo se convierte en: pagar deudas-quedarse sin dinero-pagar deudas- quedarse sin dinero-pagar deudas-quedarse sin dinero-pagar deudas…

La carrera se corre a mayor velocidad y esta es incremental, pues las deudas se van acumulando al no haber ingresos y como la rata que no encuentra su queso corre más rápido en la rueda sin fin donde no hay queso, así lo hace la persona que perdió sus ingresos. Es aquí donde precisamente en lugar de poner un alto a su nivel de endeudamiento y replantearse la carrera, se recurre a mayor endeudamiento para mantener el ritmo de vida, en algunos casos el propio, en otros el propio y el de sus seres queridos y en otros casos nada más el de sus seres queridos; todo con la esperanza de que pronto conseguirá trabajo o retomará su negocio, mientras tanto hay que ver cómo se honran las deudas.

Y es en esta difícil situación, donde vemos que se comienza sin quererlo a destruir el buen récord crediticio de años, pues se recurre a retirar efectivo de una tarjeta para pagar la otra tarjeta de crédito y a optar a los préstamos automáticos que le daba el buen crédito de antes y cubrir necesidades, se pagan las escuelas de los hijos con tarjetas de crédito, que para mantenerlas vigentes se honra el pago mínimo hasta que ya no se puede honrar ni siquiera el pago mínimo y como estamos en las analogías, pues es el equivalente de quien se está ahogando y en vez de salir a la superficie a respirar, decide nadar a mayor profundidad con la esperanza de encontrar aire; esta analogía parece una locura en el agua pero es una decisión tomada por gente cuerda en el campo de las finanzas personales.

¿Creerá usted que a estas alturas se podrá todavía correr con mayor velocidad la carrera? Y bueno sí, y para no ponernos trágicos le añadiremos una situación que suele suceder cuando los problemas financieros se presentan: la pareja se divorcia y ahora mínimamente los gastos de vivienda son mayores, pues se pagan dos viviendas.
En el próximo, veremos, cómo salir de la carrera de las ratas.