Machepas y tutompotes

Por: Leónidas Rosa Bautista

El expresidente de la República Dominicana en el majestuoso Salón de Las Américas en la sede de la OEA en Washington, D.C. hizo una excelente presentación de su reciente publicación “IDEAS EN CONFLICTO: diálogo póstumo entre Juan Bosh y John Bartlow Martin”, cuya lectura recomiendo como una manera de conocer los dramas de poder en nuestra América profunda.

Los personajes, el expresidente de República Dominicana, Juan Bosh y el embajador de Estados Unidos en República Dominicana, entre quienes existía una fuerte amistad marcada especialmente por su afinidad intelectual, amistad de la cual, al final Bosh se sintió traicionado por el embajador Bartlow, como consecuencia de su separación del poder, obviamente con la participación de Estados Unidos de América.

Habrá oportunidad de volver sobre el contenido del libro, más allá de estos breves comentarios orientados a extraer del libro la convicción del autor de que Bosh nunca fue un hombre de izquierda o comunista como fue de alguna manera catalogado por la campaña mediática que acompañó a su derrocamiento, sino simple y llanamente un idealista que tenía una relación de afecto y amistad con Fidel Castro y Cuba, donde había vivido varios años, relación que terminó por decidir su separación del poder tratando de evitar la influencia de Fidel en Dominicana y su ruta hacia una sociedad marxista leninista. Algo similar al relato sobre Samuel Zemurray en el reciente libro de Vargas Llosa, en el que se refiere, Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz en Guatemala
Y en ese contexto es donde el académico, escritor y político Leonel Fernández, en su diálogo con el auditorio utiliza las palabras del lenguaje popular dominicano MACHEPAS y TUTOMPOTES que no significaría más que pobres y ricos o poderosos y oprimidos, remarcando que ese es precisamente el drama de nuestras sociedades, un tema de desigualdad o falta de oportunidades y no un tema de ideologías.

Utilizando estas reflexiones se hace necesario y urgente no generar un liderazgo nacional que con talento y patriotismo genere consensos nacionales con todos los sectores afines a una regeneración moral y democrática, hasta lograr definir y concertar el camino a seguir, evitando el dañarnos unos con otros, reconociendo la necesidad de revitalizar un modelo económico y las reformas urgentes para producir mejoría y bienestar a las mayorías desposeídas, a los machepas de Honduras, y generar bien común sin olvidar que tenemos también que corregir la otra cara de la moneda, la gestión política que solo requiere acuerdos mínimos que ofrezcan confianza para el próximo proceso electoral, con sus características propias, pero sin dañar la sociedad, y que sea el voto soberano del pueblo que decida su futuro.

Si el camino está parejo por qué tanto brinco?