Por: Noé Pineda Portillo
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Ya lo habíamos dicho en otra ocasión que las alianzas o regionalizaciones entre los países, es un tema que tomó auge el siglo pasado y sigue tomando impulso en nuestro siglo XXI, sobre todo, para incrementar el desarrollo económico, social y político entre las naciones, con miras a un futuro más prometedor.
Con la acción proteccionista de Estados Unidos como política de Estado en la actualidad, bajo el gobierno del presidente Trump y con la retirada del mismo país del bloque regional de la Alianza Pacífico, los restantes países han decidido darle un mayor impulso, abriendo las puertas a más países. Esa Alianza del Pacífico está decidida a marcar un ritmo de integración económica, contrario al rol proteccionista como tendencia de desarrollo económico. Este bloque comercial, creado en 2011 para integrar cuatro economías latinoamericanas y fomentar sus relaciones con Asia, dio un nuevo paso adelante tras incluir como estados asociados a Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Singapur, cuatro países anglosajones que muestran su compromiso con esta organización que ya conforman el octavo PIB mundial.
Ya en 2017, los cuatro países fundadores de la Alianza: México, Perú, Colombia y Chile, votaron en su XII Cumbre a favor de abrirse paso para el ingreso de nuevos miembros y profundizar en su objetivo de fomentar el comercio entre todos los países bañados y asociados al océano más grande del mundo, el océano Pacífico. Esta nueva Alianza permite como bloque, negociar acuerdos, por ejemplo, de libre comercio con otros bloques o países.
De todas las iniciativas de integración regional que han surgido en América en los últimos años, la Alianza del Pacífico se ha convertido en la más efectiva y es vista como la de mayor proyección global o internacional. Varios otros países de América Latina, incluyendo España y otros como Panamá, Costa Rica y Uruguay, han estado negociando para ingresar a dicha Alianza y según la nueva visión de sus fundadores las puertas están abiertas para enviar solicitudes de ingreso.
Ya tenemos estados observadores o posibles miembros en América Latina, como Argentina, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y los mismos Estados Unidos. La gran mayoría de estados europeos. De África: Egipto y Marruecos y de Asia: China, India, Emiratos Árabes, Israel, Filipinas, Japón, Indonesia, Kazajistán y Tailandia.
A Centroamérica como bloque regional, suponemos le traería grandes beneficios y no es de ver nuestras desventajas infraestructurales, lo importante es entrar y competir con lo que tenemos, después iremos creciendo y tener fe en que las cosas sigan bien. Todo ello, nos puede abrir nuevas rutas con nuevas experiencias y dinamizar nuestra economía.