CÓMO la sola irrupción de un suceso, repentinamente, puede cambiar la atmósfera política en cualquier lado. Ello acaba de suceder con la sonada condena del alto tribunal español a los sediciosos independentistas del procés, que desató violentas demostraciones en Cataluña. Hasta ese momento el presidente y líder del PSOE –arropándose en la bandera de España y la urgencia de la investidura para salir de los gobiernos transitorios– parecía encaminarse a una posición mucho más favorable en las urnas, a los resultados obtenidos en las elecciones pasadas, ahora en esta nueva contienda del 10 de noviembre. Pero hasta la exhumación del cadáver de Franco de su cripta memorable, hasta hace pocos días descansando en el histórico Valle de los Caídos, municipio de San Lorenzo de El Escorial, para ir a colocar el féretro a un lugar menos solemne –que se realiza en plena campaña electoral, visto como un gesto que supuestamente podría agenciarle réditos en la opinión pública– pareciera que ha tenido un efecto bumerán.
Las revueltas en Cataluña han brindado espacio inesperado a las derechas para capitalizar sobre la crítica a un gobierno que se ha visto en dificultades para lidiar con el problema. Desde entonces han crecido en favor electoral dos de esos partidos. El Partido Popular que se sitúa ahora como segunda fuerza muy cercano al PSOE y VOX. El líder del VOX, superando con creces las expectativas iniciales, casi que duplica su crecimiento, con posibilidades, aproximándose a los 50 escaños, de situarse como la tercera fuerza política. La prensa española da a Santiago Abascal, en su debut, como ganador del único debate televisado que sostuvieron los candidatos. La Junta Electoral no lo dejó debatir la vez pasada, por no contar con representación en el Congreso. Entre las frases de Abascal que tuvieron eco resonante durante el debate, una referida a la reubicación del cadáver del dictador: “Llevo una semana recorriendo España. En todos los pueblos he detectado la misma indignación: un gobierno que quería desenterrar un muerto como principal emergencia cuando los habitantes están viviendo auténticas emergencias sociales”. Repetir elecciones no ha favorecido ni a Ciudadanos ni a Unidos Podemos. Las encuestas los colocan en el cuarto y quinto lugar de las preferencias, perdiendo asientos, sin que sus líderes hayan podido impresionar en el debate. Los últimos sondeos de opinión pública dejan al PSOE estancado, a VOX y el PP beneficiados de la repetición electoral, UP resistiendo el declive mientras Ciudadanos se hunde. El ingreso de Más País, liderado por el exsocio de Iglesias y cofundador de Unidos Podemos, le arrebata algunos escaños, pero no con la fuerza que presumía tener cuando recién entró a la contienda.
Desafortunada, además, ha sido la insinuación de Pedro Sánchez –queriendo mostrar algún protagonismo, dizque el gobierno está actuando, sobre la extradición del expresidente de la Generalitat, refugiado en Bruselas– que los fiscales dependen del Ejecutivo. Sobre la duda planteada por un periodista en cuanto a si la activación de la euroorden es potestad suya, Sánchez le lanza una repregunta retórica. “¿De quién depende la Fiscalía? El entrevistador –un poco desubicado por la interrogante– le responde: “Sí, sí, depende del gobierno”. Y el presidente asiente: “Pues ya está”. Semejante insinuación ha provocado el rechazo público de las tres asociaciones de fiscales. “La fiscalía –reaccionan los fiscales– es independiente y solo depende de la legalidad”. Quedan pocos días para la votación. Aunque por las vísperas, si nada sorpresivo ocurre, las nuevas elecciones, en sí, no darían la llave que abra la investidura. Solo las negociaciones políticas como un genuino interés de arribar a consenso, podrían destrabar lo bloqueado.