Por 28º año consecutivo, el embargo estadounidense impuesto a Cuba hace casi seis décadas fue condenado por abrumadora mayoría en la Asamblea General de la ONU, donde la resolución cubana cosechó 187 votos contra tres, los de Estados Unidos, Israel y por primera vez, Brasil.
El embargo estadounidense, impuesto hace 57 años y endurecido en varias oportunidades, no ha logrado derribar al gobierno del Partido Comunista cubano.
Tras dos días de debates en los que decenas de países fustigaron el embargo por «anacrónico» e «inhumano», Brasil rompió con su tradición de exigir el fin de embargo bajo el liderazgo del nuevo presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, aliado de Trump y feroz opositor del socialismo.
Solo dos países se abstuvieron: Ucrania y por primera vez, Colombia, cuyo presidente derechista Iván Duque es otro gran aliado de Washington.
La Cancillería colombiana explicó en un comunicado que decidió abstenerse en la votación debido a «la actitud hostil de Cuba» hacia Colombia, sobre todo «el refugio a terroristas colombianos en territorio cubano», así como «el apoyo activo al régimen tiránico y dictatorial de Nicolás Maduro, que representa una amenaza a la seguridad nacional y regional».
El gobierno de Cuba asegura que desde que el presidente John F. Kennedy impuso el embargo a Cuba en febrero de 1962, menos de un año después de que Fidel Castro declarase el carácter socialista de la revolución, este ha provocado perjuicios a la isla por más de 138,000 millones de dólares al cambio actual.
Estados Unidos «no esconde su propósito de asfixiar económicamente a Cuba e incrementar los daños, carencias y sufrimientos a nuestro pueblo», afirmó en la Asamblea el canciller cubano, Bruno Rodríguez, que denunció «una escalada en la agresión contra Cuba» de parte de Trump. (AFP)