No permitamos más niños hondureños quemados con pólvora

Por José Rolando Sarmiento Rosales

Nos habíamos hecho la promesa de no necear  más sobre el tema de los niños hondureños quemados con artefactos de pólvora en la época previa a la Nochebuena, la mera noche de la natividad de nuestro Señor Jesucristo, la despedida de año viejo y bienvenida al año nuevo, que acostumbramos celebrar con el estallido de cohetillos, cohetes, petardos, morteros, cohetes de vara, bombas de cebolla, carrera de bombas, las ahora famosas ametralladoras y por supuesto los juegos pirotécnicos y luces de colores.

No nos preocuparíamos tanto si fuesen manejados por artificieros profesionales, pero resulta que los cohetillos y cohetes, así como los espantosos morteros los manipulan niños menores de edad, la mayoría de las veces sin la supervisión de sus padres o familiares mayores, ocurriendo esos lamentables accidentes con graves quemaduras y desmembramientos de sus dedos y  manos; lo hicimos el año pasado al constatar que ninguna autoridad estatal, organismos obligados a velar por la vida y salud de los niños hondureños, ni ningún padre de la patria, hayan hecho algo para legislar, normar, reglamentar la fabricación y el uso de artefactos a base de pólvora, para evitar que se elaboren esos poderosos morteros, se distribuyan y vendan sin ningún control a menores, porque el cuento de la prohibición municipal no funciona, porque en competencia desleal, ediles irresponsables además de permitirlo en su jurisdicción, autorizan poner los puestos  de venta en carreteras y lugares aledaños a los pueblos que prohíben la venta de productos de pólvora, sino véase entre La Lima y San Manuel en Cortés, pero muy cerca de San Pedro Sula, o en alguno de los municipios vecinos de nuestra capital.

Pero con el anuncio de la campaña “Navidad sin niños quemados”,  cuando las autoridades de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), en coordinación con instituciones de apoyo inician los preparativos para el lanzamiento, el 12 de noviembre, de acuerdo a la publicación del 1 de noviembre en Diario LA TRIBUNA, nos mueve a manifestarnos en esta ocasión temprana para apoyarla y motivar a nuestra población, no para que no tiren cohetes, sino para que protejan a sus niños pequeños,  menores y adolescentes de tales  peligros, porque productos de pólvora siempre habrán, prohibidos o no, porque para no haberlos, habría que cerrar las fábricas del país y prohibir su importación, hecho al que nos oponemos porque se perjudicaría una actividad legítima con la que se ganan la vida muchos hondureños, lo correcto es controlar el tamaño  y la venta  a menores solamente acompañados de sus padres o familiares mayores, como lo observamos un fin de año en la ciudad de Tampa, Florida, donde la policía no deja entrar a los niños a comprar, sino van acompañados de su familiar, por supuesto que solo venden cohetillos y pequeños artefactos de luces de colores, que en caso accidental solo pueden producir un escozor en los dedos y el susto del caso.

La campaña tiene como objetivo prevenir que más personas, especialmente menores de edad, resulten quemadas durante la temporada navideña y de Año Nuevo, por la manipulación de productos elaborados con pólvora.  En ese sentido, representantes de varias dependencias de la municipalidad capitalina, Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas, la Fundación de Atención a Niños Quemados, Policía Nacional y el Patronato Nacional de la Infancia, se han reunido para organizar y poner en marcha esta iniciativa. Cobra vigencia la “Ordenanza municipal para la prohibición, tenencia, uso, producción y comercio de cohetes y pólvora en el Distrito Central”, contemplando multas para los infractores, de cinco mil a 60 mil lempiras, más el decomiso y destrucción del producto.  Asimismo, establece sanciones económicas de mil a cinco mil lempiras para los padres de familia que les proporcionen cohetes a sus hijos.

“Esta es una lucha de cada año y no nos vamos a cansar en el trabajo para que no se quemen más niños”, por ser los que más se exponen a resultar con quemaduras durante las fiestas decembrinas, manifestó la titular del Departamento Municipal de Justicia, Mirian Reyes.  Cuando un pequeño se quema, la Navidad se apaga para él y para toda su familia, igual que para las autoridades que luchan por evitar la tragedia, pues el daño físico y psicológico que sufre el afectado es indescriptible. Inspectores del Juzgado de Policía desde hace varias semanas están impartiendo charlas educativas en centros educativos capitalinos, con el fin de que los alumnos y sus maestros capten el mensaje de prevención que se comparte con ellos para que no sean víctimas de estos peligrosos artilugios.