Hola mis fieles amigos lectores. Nuevamente con ustedes. No podemos obviar. Lamentablemente en medio de nuestro país en crisis. Desaceleración económica, sin empleo, migración, con revueltas, pleitos entre políticos. Ambiente de incertidumbre.
Ojalá que estos politiqueros no nos vayan a arruinar la Navidad nuevamente. Es época de trabajo, paz y armonía. Los pequeños y medianos empresarios, que esperan recuperarse económicamente en esta época, no la miren “tile” otra vez.
Reflexionen. Déjennos pasar la Navidad en paz y armonía. Paren las confrontaciones. Que el pueblo disfrute de su magia sin zozobras. Lleguen a consensos vía diálogo. Piensen en el país primero, antes de sus instintos egoístas y siempre en busca de satisfacer sus caprichos personales que nos afecta a todos.
¡Déjennos trabajar! Dice Juan Carlos Sikaffi, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Cohep. Clamor del pueblo emprendedor. Ojalá…

RELAX
Busquemos paliativos para salud mental. Relax con estas lecturas. Un programa de TV que aquí en Honduras causó impacto entre la niñez y juventud de años atrás, fue el de Topo Gigio. Transmitido por Televicentro.
Este simpático personaje cumplió 60 años. Fue creado en 1958 por la artista italiana María Perego, una actriz nacida en Venecia en 1923. Era un ratoncito marioneta de la televisión infantil, vestido como humano y con la inocencia de niño.
Topo Gigio, un ratón de espuma, con diminutos zapatitos, un cuerpecito que parecía tener vida, ojos tristes y tierna voz. Desbordaba ternura y enamoraba a los televidentes. ¿Qué pequeño no se fue a la cama con su besito de las buenas noches?
Debido a su nombre, algunos espectadores de habla hispana creían que Topo Gigio era un topo en lugar de ratón. Sin considerar que ratón en italiano se dice topo. «Gigio» es una forma hipocorística del nombre Luigi («Luis»), por lo que Topo Gigio podría traducirse como Ratón Gigio (Luigi).
El trabajo de animación de este personaje fue singular. Muchos recuerdan su «caída de ojos», cuando le daba vergüenza o quería conseguir algo. Básicamente construido de gomaespuma y vestido de pequeñas ropas, su estilo fue evolucionando con las épocas.
Era animado hábilmente desde atrás, mientras un fondo negro ocultaba a quienes estaban detrás de la escena.

SU PRIMERA APARICIÓN
Su primera aparición en televisión fue en 1959 (por ello cumple 60 años) en el programa italiano Canzonissima. Su voz original fue interpretada por el actor Peppino Mazzullo y más tarde por Davide Garbolino. Dialogaba con su contraparte humana y contaba historias.
También cantaba. «A la camita…», «En un bosque de la China», «¡Lo dije yo primero, lo dije yo primero!» y «Quiero ser como mi papá”, entre otras melodías.
Después en el programa Alta Fedeltà con la voz del cantante Domenico Modugno. En 1960, el programa de media hora Storie di Topo Gigio, captó la atención de los niños.
Cuando Topo Gigio surgió originalmente en televisión, sus programas fueron vistos en blanco y negro, posteriormente a color.
En 1961 fue protagonista de la película Le avventure di Topo Gigio. También fue año de su debut en el Corriere dei Piccoli.
Desde 1962 se publica una serie de libros con textos de Guido Stagnaro e ilustraciones de María Perego. Fue muy popular no solo en la TV, sino también en revistas infantiles, dibujos animados, mercancías (peluches) y películas.

MUNDIAL
En 1963, la popularidad del personaje se extendió por todo el mundo después de haber sido presentado en The Ed Sullivan Show en los Estados Unidos. La fama se Gigio continuó extendiéndose por el continente y su “besito de buenas noches” llegó hasta Japón.
En agosto de 2018, la nostalgia por Topo Gigio cobró vida tras lanzarse un comercial de una marca chilena de colchones. En el anuncio, transmitido en televisión e internet.
Qué mejor momento para recordar aquella famosa canción para los niños antes de dormir y diversos consejos vinculados al estudio y diversión.
“Hasta mañana, si Dios quiere, que descansen bien, llegó la hora de acostarse y soñar también, porque mañana será otro día, hay que vivirlo con alegría. Todas las horas del día/ hay que pasarlas muy bien/ a la mañana la escuela para estudiar y aprender”.

Aunque ya no aparece en TV ni es famoso en las redes sociales, está en los recuerdos de miles de personas que lo consideran un icono de su niñez.
Gigio vive en la memoria y también en los roperos de algunos adultos, quienes con solo verlo, vuelven a sentirse pequeñitos otra vez…
Y por hoy hasta aquí. Hemos dejado otra HUELLA de un simpático personaje que significó mucho en el esparcimiento de la niñez y adolescencia de muchos hondureños. Te lo hemos revivido…
QUE DIOS NOS CUIDE A TODOS

| Sobre el accidente aéreo en Las Mesitas en 1989. RECTIFICACIÓN Y ACLARACIÓN PÚBLICA
Capitán Figueroa nunca fue acusado ni encarcelado A raíz del reportaje anterior en donde describimos, según fuentes de ese entonces, 1989, que el ingeniero de vuelo, Marco Esteban Figueroa, de aquel fatídico vuelo 414 de TAN SAHSA que se accidentó en Las Mesitas, Francisco Morazán, había sido, junto al piloto y copiloto, acusado de homicidio culposo y encarcelado, hacemos la siguiente rectificación y aclaración pública. Al habla con su esposa, Alma viuda de Figueroa, aclaró que eso nunca sucedió y que él, lamentablemente, murió en el accidente. No fue acusado ni muchos menos encarcelado como aparece en la nota del sábado pasado. Nunca es nuestra intención herir susceptibilidades. Como hombres solidarios, pedimos disculpas al hacer eco de lo publicado por varios medios ese año. Gajes de labor periodística. Ahora, al ser enterados, hacemos énfasis de sus palabras, que la vida profesional en la aviación hondureña de su esposo, el ingeniero Figueroa, fue intachable y que nada tuvo que ver en el trágico accidente. Asimismo como intachable fue su vida privada como hijo, esposo y padre. Como parte de un medio responsable y serio, de nuestra trayectoria a servicio de la patria y respeto a sus semejantes, en aras de la verdad dicha por su esposa Alma viuda de Figueroa y el honor de toda su distinguida familia, hemos hecho -como se lo merecen- la anterior rectificación y aclaración. Que conste. |