¿Destructiva o constructiva?

Por: Denis Castro Bobadilla
Doctor y abogado
II Vicepresidente del Congreso Nacional
Diputado por el Partido Alianza Patriótica

La oposición política es fundamental para la democracia. Es el fiel de la balanza que actúa como juez de las acciones de quienes detentan el poder. Si son negativas, la Oposición, así, con mayúscula, está en la obligación de defender los intereses y los derechos del pueblo. Si son positivas, la Oposición tiene el deber de apoyar todo lo que beneficie al pueblo.

Siempre he creído que los ciudadanos tenemos el derecho de hacer lo que nos parezca, pero dentro de la ley; fuera de la ley, nada. Y, creo, también, que la Oposición política que respeta la ley y el derecho ajeno, es parte vital en la vida de las democracias.

Un día, José María Medina, siete veces presidente de Honduras, dijo: “No me importa la democracia; me importa el poder”. Y, por esa ambición de poder, fue fusilado. Por desgracia, esa misma ambición sigue latente en los genes de nuestros políticos. Buscan el poder de la nación, no la grandeza de la patria ni la prosperidad del pueblo. No les importa incendiar el país con tal de destruir al enemigo político. Y la sangre que se derrama no es para ellos motivo de reflexión; todo lo contrario: la Oposición necesita mártires, y, entre más inocentes caen, mejor. Creo que esto no es oposición, así, con minúscula. Es, solamente, una estrategia destructiva que genera más y más enemistad entre los hondureños.

Dañar la economía para que los empresarios se levanten contra el Presidente. Dañar el transporte para que la gente de a pie maldiga al gobierno. Denigrar al país para que la comunidad internacional retire su apoyo a Honduras. Destruir, destruir y destruir. De eso se trata oponerse; ese es el lema de la Oposición.

Yo no he visto que marchas boten gobiernos. Si así fuera, Nicolás Maduro y Daniel Ortega ya hubieran caído, y Cataluña fuera independiente. Yo no he visto que el caos fortalezca la democracia. Pero, sí he visto que el diálogo lo arregla todo y que la sensatez resuelve problemas. Por eso, hago un llamado a la Oposición para que primero piensen en el bienestar de Honduras. La gente necesita paz para trabajar, para sobrevivir en estos duros tiempos de vacas flacas en los que la pobreza esclaviza a millones de nuestros compatriotas. Por eso, la Oposición debe ser constructiva, señalar lo malo y proponer soluciones inmediatas, consensuadas y de fácil y de rápida aplicación, y de beneficio real para las mayorías.

Siempre he sabido que más le conviene al hombre confiar y esperar, y sé que a los que han violado la ley, ya les llegará el día de su juicio final. Pero no es necesario destruir al país para ver a los enemigos políticos esposados y vistiendo un traje anaranjado. Todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora, y todo le llega al que debe pagar sus errores.

Entonces, cuidemos a Honduras. Dejemos a un lado los odios políticos. El revanchismo destruye, y lo que debemos hacer es construir un mejor futuro para nuestro país. Eso hacen los estadistas. Eso buscan los buenos líderes. Eso hacen los que realmente aman a su patria y desean lo mejor para su pueblo.

Construyamos, no destruyamos.