Cadenas de maldición

En cierta ocasión un amigo me recomendó que visitara a una santera y que ella, a través de sus malas artes me ayudaría a lograr mis aspiraciones de superación personal. A Dios gracias no la visité porque de haberlo hecho hubiera adquirido ataduras de maldición y muerte, y es que algunas personas hacen hasta lo imposible con tal de lograr sus antojos.

Claro, en ese entonces yo desconocía lo que es adentrarse en el ocultismo y el precio que se tiene que pagar, aunque algunos son capaces de tocar las puertas del infierno con tal de lograr sus propósitos, solamente que después son los ayes, los insomnios y los cargos de conciencia.

Los grupos ocultistas adoradores del mal, al principio, te la pintan bonita, pero cuando te ponen a elegir entre tu vida o la vida de un ser querido, allí se te junta el cielo con la tierra, es allí donde los cristianos te decimos: “Renuncia a toda riqueza pactada con el maligno y busca a Cristo”. Toda riqueza adquisitiva por medio de pactos con el mal te quita el sueño y la paz; solamente Cristo nos puede librar del maligno, como dice el Padre Nuestro: “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del maligno”.

Ahora, si rechazan la obra redentora de Cristo, lo que te toca es que te lleven como oveja al matadero.

La Biblia dice: “Más los perros estarán fuera y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y hace mentira”. Apocalipsis 22:15.

Gonzalo Arita Villeda
Tegucigalpa, M.D.C.