Por: Francisco Zepeda Andino
Cnel. (r) FAH
Aun cuando el término “epidemia” no encaja en su totalidad ante lo que está ocurriendo en nuestras carreteras y calles, sí es valedero para llamar la atención de autoridades y población. Cuando comenzaron los casos de dengue este año, se le dio extensa publicidad y cobertura mediática, al grado de lograr una movilización de muchos sectores para combatir la epidemia. Es más que relevante acotar sobre la cifra de fallecidos en accidentes viales durante 2019, supera hasta el mes de septiembre, casi al 10 por 1 las muertes por dengue (1400-140 aproximadamente).
La mortalidad en diferentes clases de accidentes de tránsito debe levantar las alarmas en nuestro país, igual como se hizo con el dengue. Sabemos que en el caso del dengue, su transmisión y contagio es solo por la picada del zancudo Aedes Aegypti pero la accidentalidad vial se da por diferentes causas, incluyendo falta de educación sobre el tema, infraestructura, controles y equipo o sanciones adecuadas.
En nuestras escuelas y colegios es inexistente o muy limitada la instrucción para niños y jóvenes sobre cómo afrontar su desplazamiento por espacios donde circulan automotores de variadas clases. El aprendizaje visual y práctico no debería ser algo tan complicado como para no ser implementado en áreas urbanas, sobre todo. Hay reglas básicas conocidas: Mirar a ambos lados antes de cruzar una calle; no pasar sin precaución detrás o delante de un autobús o camión que ha detenido su marcha y en áreas rurales, caminar de frente al tráfico y no necesariamente a la derecha para evitar ser embestido por la espalda. Si abordamos sobre la educación deficiente de conductores de automóviles y en la actualidad, de personas en motocicletas y moto-taxis, podríamos llenar varias páginas.
En más de una ocasión hemos tenido que circular detrás de un auto que conduce muy lentamente en tráfico normal y al lograr sobrepasarlo nos hemos dado cuenta que es alguien aprendiendo a manejar. En otras naciones los llamados auto-escuela, están identificados sobremanera, con distintivos o colores fáciles de ver. Pero el peligro es mayor cuando un amigo o amiga decide enseñarle cómo manejar a alguien de su confianza en avenidas o carreteras.
Paradójicamente, el mejoramiento de la estructura vial ha influido en el aumento de accidentes menores y mayores. La señalización apropiada es también parte obligatoria de mejor infraestructura. Pero, no importa la cantidad de rótulos que se coloquen en el Anillo Periférico de Tegucigalpa, regulando la velocidad máxima a 80 Km por hora, usted siempre verá pasar automóviles o camiones a 120 o 140 Km. Si no existen medios físicos para castigar al infractor, (detector de velocidad, patrullas en auto o motocicleta), la señalización quedará solo de adorno.
Lo anterior nos lleva a controles y equipo apropiado. El uso de radares manuales para medir exceso de velocidad, debe estar apoyado por automóviles o motocicletas capaces de detener al infractor. En la actualidad, se están utilizando los llamados pick-up con 4-6 personas en la parte trasera, lo cual, en persecuciones de alta velocidad es una invitación a un volcamiento. La Policía Nacional y mucho más la dedicada al control de tránsito, requiere automóviles o motocicletas apropiados para su trabajo. Un retén policial o de seguridad sin la capacidad de dar persecución inmediata o aviso por medios radiales o telefónicos a otras patrullas, puede incurrir, con extremo peligro, en tratar de usar armas letales con resultados trágicos.
Hace varios años se hizo una inversión por parte del Estado en la compra de dos (2) helicópteros para labores de patrullaje, logísticos y otros. Se asignó personal de vuelo y mantenimiento pero su utilización no tuvo la suficiente coordinación o entrenamiento con elementos en tierra para un efectivo funcionamiento. Tampoco se le equipó con medios diurnos y nocturnos (cámaras infrarrojas o térmicas). El mantenimiento en helicópteros es muy crítico por la cantidad de partes movibles que tiene y cuando no se hizo con los “Halcones”, se quedaron en el olvido y posiblemente en la actualidad solo sean chatarra. Continuará.