Por: Álvaro Sarmiento
Especialista Internacional en Comercio y Aduanas
Al acercarse a los medios de prensa o redes sociales, de nuestro querido país, especialmente cuando se está lejos, parece que no se tienen más ojos y oídos que para temas que poco aportan al desarrollo sostenible y la generación de nueva riqueza para nuestros habitantes. Todo indica que un juicio fuera de nuestras fronteras y no me refiero al potencial juicio político al presidente de los EUA, un tema que sí repercutirá en nuestra economía y diario vivir, y las eternas discusiones estériles que se generan en la periferia no dejan espacio para pensar en lo verdaderamente importante.
Recientemente se realizaron en Washington, las reuniones anuales de las juntas de Gobernadores del Banco Mundial (GBM), ocasión donde se aprovecha para analizar y retomar el rumbo de las mejores prácticas de desarrollo a nivel internacional.
Este año coincide con el 75 aniversario de los Acuerdos de Bretton Woods, (1944) que dieron como origen al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y se constituyeron las bases del sistema multilateral de comercio, lo que hoy día conocemos como la Organización Mundial del Comercio OMC.
El presidente del GBM Malpass fue directamente al grano, y lo verdaderamente importante, los niños, y no con frases simpáticas, edulcoradas, o idealizando a los “Millenians”, partió de un dato que tal vez pocos conozcan, más de la mitad de los niños de 10 años no pueden leer y entender un texto corto, algo que ahora se conoce como pobreza educativa.
Esta cifra no concuerda con el porcentaje de niños que asisten a las escuelas, un porcentaje mucho mayor, sin embargo, parece que llegar a la escuela y pasar varias horas en ese lugar no tiene los efectos que se requieren, al menos en lecto escritura, nuestros sistemas educativos están aplazados.
Y como buen norteamericano Malpass, marcó una meta, medible en el tiempo (hasta el 2030), reducir ese número a la mitad (25%) el porcentaje de los niños de 10 años que no pueden entender un texto corto. “Alcanzar esta meta de aprendizaje es fundamental para lograr nuestra misión”. “Para abordar la pobreza del aprendizaje será necesario implementar reformas integrales que permitan garantizar que los recursos internos se utilizarán de manera eficaz. La meta señala la urgencia de realizar inversiones para lograr una mejor enseñanza y mayor coordinación en las prioridades fundamentales del aprendizaje”.
Ejemplos abundan y fueron tratados en esas reuniones, por ejemplo “En Kenya, se han hecho progresos gracias a las actividades de capacitación para docentes facilitadas mediante la tecnología, las guías para maestros y la entrega de un libro de texto por cada niño con contenidos adecuados al nivel de los alumnos. En Egipto, el gobierno modificó los planes de estudio y sus sistemas de evaluación, de manera que ahora se evalúa a los alumnos durante todo el año. Aquí, el elemento principal de las reformas se centró en el aprendizaje y ya no en la obtención de un certificado escolar. Y en Vietnam, los notables resultados del aprendizaje se atribuyen a la aplicación de un plan de estudio de alcance nacional claro y explícito, a la disponibilidad casi universal de libros de texto y al bajo nivel de ausentismo de alumnos y docentes”.
Seguramente los juicios contra el narcotráfico en los EUA son importantes, o la Eurocopa, o la última serie de Netflix son entretenidos, pero el periodista, gestor de opinión, o simplemente al alimentar su Facebook, el chat de la familia, piense si puede dedicar un minutó más a proponer temas e ideas positivas, que sumen y que saquen al menos a una persona de la pobreza, parece un deber ético.