UN conteo rápido de votos indicaba en horas de la noche que los bolivianos estaban abocados a un balotaje. Ninguno de los contendientes obtuvo más del 50% requerido ni una ventaja de 10 puntos sobre su más cercano contendor. El TSE emitió un primer informe de conteo de votos al promediar 83,76% de las actas. Hasta allí Evo va primero con el 45,28% de los votos, seguido por los opositores Carlos Mesa (38,16%), Chi Hyung Chung (8,77%) y Óscar Ortiz (4,41%). Otros cinco candidatos están con cifras de 1% para abajo. Sin embargo, vaya casualidad, de pronto la transmisión de resultados fue interrumpida. (Por algo les decíamos que todo ciudadano curioso –los que en la era de la desinformación transmitida por las redes sociales, todavía no perdieron el buen hábito de la lectura para mantenerse al corriente, en forma veraz, de los acontecimientos– debe mantenerse bien informado no solo de las noticias locales sino del acontecer internacional. Sobre todo con las coincidencias que ocurren en otros lugares del mundo con la realidad nacional).
No se olviden de las varias semanas de conmoción en las calles de Barcelona, convulsionada por la sentencia de la Alta Corte española condenando por sedición y malversación a los líderes separatistas del gobierno de Cataluña. El expresidente de la Generalitat salió de huida a refugiarse a Bruselas, de donde no lo han podido extraditar ni después de 3 euroórdenes de captura. El presidente en funciones y líder del PSOE, desde la Moncloa, en medio de una campaña electoral, busca la forma que los incidentes favorezcan su campaña política, pregonando sobre la causa de la “unidad” que debe prevalecer en momentos de crisis, a manera de diluir diferenciaciones con sus opositores que lo afecten en la opinión pública. En México AMLO acaba de liberar al hijo del “Chapo”, después de haberlo capturado, por la carnicería que se desató en Culiacán, consecuencia de la insuficiente presencia de la fuerza policial. Miles de personas convocadas por líderes religiosos y artistas populares se manifestaron en Puerto Príncipe exigiendo la renuncia del presidente Jovenel Moise. Chile lleva días en estado de emergencia. El general de división del ejército chileno anunció un nuevo toque de queda “para proteger la vida de todos” ante el agravamiento de los disturbios, que han dejado once muertos. Solo en la noche y la madrugada se contabilizaron 50 eventos de violencia en la Región Metropolitana y 53 en el resto del país. 62 agentes policiales de Carabineros y 15 civiles resultaron heridos durante los enfrentamientos. La protesta ciudadana contra el alza del precio del metro –punta del iceberg del hartazgo de la sociedad por la carestía– se ha ido agudizando.
En Ecuador, Lenín tuvo que dar marcha atrás desmontando las medidas de ajuste exigidas por el FMI –que incluían la eliminación de subsidios a las gasolinas– después de imponer el estado de sitio, toques de queda, que no lograron desmovilizar a los poderosos grupos indígenas que sitiaron Quito, obligándolo a trasladar la sede del gobierno a Guayaquil. Entre los quejosos y el pretendido “golpe de Estado” de su archienemigo Correa –refugiado en Bruselas para evadir la extradición por presuntos delitos de corrupción– si no es porque recula y deroga el decreto de ajuste, lo tumban. Ahora, retornando a lo que sucede en Bolivia. El Secretario General de la OEA –que por el momento no ha pedido que “se repitan las elecciones”, acaba de postear el siguiente mensaje: “La “Misión de Observación Electoral de la OEA sigue dando seguimiento riguroso al proceso electoral en Bolivia”. “Fundamental que el TSE explique por qué se interrumpió la transmisión de resultados preliminares y que el proceso de publicación de los datos del cómputo se desarrolle de manera fluida”. Como todavía está pendiente el ingreso de los “votos rurales” –no es broma, cuentan que es allá donde Evo tiene más afición– sigue el suspenso. Si van a segunda vuelta, como indican ahora los resultados, o Evo se proclama vencedor en primera vuelta. Aquí en el patio doméstico la “Coalición de Unidad Opositora” convocó a movilizaciones en todo el país. El sufrido pueblo, los empresarios, los que se ganan la vida trabajando, ruegan que otra vez no les vayan a arruinar la Navidad.