Honduras: nueva República

Daniel Alfredo Ramos Flores

Han pasado casi 200 años desde el 15 de septiembre de 1821, fecha en la que nos independizamos de España. Hemos nacido, crecido y estancados como un país que siempre se ha dado a conocer como del tercer mundo, aunque vivamos solo en uno.

¿Por qué seguir estancados? La historia nos ha enseñado que todavía soñamos con esa ideología del relajo callejero como arma para ocupar la silla presidencial. Debido a esos sueños algunas personas proclaman y se identifican con la filosofía del llamado socialismo del siglo XXI, personas que han surgido en la política criolla manipulando a un pequeño grupo de seguidores encapuchados, especialistas en las revueltas callejeras que destrozan lo poco que tenemos. No es justo, por eso necesitamos un cambio radical.

Para ese cambio debemos admitir que a esta fecha en nuestro país existen muchas injusticias sociales por las cuales se llevan a cabo las protestas callejeras que son calmadas por el gobierno de turno con una pequeña donación, que consiste generalmente en una bolsita conteniendo arroz, frijoles y azúcar, o un pequeño bono en efectivo. Eso no es suficiente.

Con injusticia se crea la paz y el bienestar social. ¡NO! Cuándo van a entender los gobernantes que necesitamos paz y tranquilidad. Cuándo vamos a entender o hacer entender a la población económicamente activa que el que no trabaja, no come. O cuándo vamos hacer entender a los inversionistas que uno de los alcances de su responsabilidad social empresarial es llevar esa justicia social a la sociedad que cada día aumenta su pobreza.

Cada hondureño, dueño de sus pensamientos, tiene la capacidad intelectual para hacer los cambios necesarios en beneficio colectivo. Pongamos un grano de sabiduría. Honduras necesita un cambio radical, urgentemente, más inversión y más fuentes de trabajo para beneficio de todos y no solamente de una parte de la sociedad. Crear este tipo de cultura (inversión-trabajo) es proponernos una nueva doctrina como una realización de nuestros pensamientos y no la de la holgazanería que hace soñar a algunos que todo nos va a caer del cielo.

Los principios de la libertad, igualdad y fraternidad que heredamos de la Revolución Francesa que nos sirvan de base para hacer una nueva República, con una democracia tan amplia para mejorar todos con la paz y tranquilidad meritoria que necesita un pueblo trabajador.

Hagamos lo que tenemos que hacer, es tiempo que surjan nuevos próceres, nuevos políticos, nuevos dirigentes que tengan una sola visión: Amar a Honduras. Hacer de ella una nueva República con nuevos valores, principios y doctrinas que conlleven a un cambio radical para el mejor bienestar social, político, económico, tecnológico y ecológico que se requiere para salir de la pobreza y nos conlleven a un desarrollo y crecimiento nacional.

LUCHA POLITICA

La creación de partidos políticos en Honduras ha sido hasta la fecha muy lenta. Hemos sido gobernados durante muchos años por los representantes de los partidos Liberal y Nacional. Un bipartidismo que ya está obsoleto, quizá no por sus propias filosofías sino por la forma de gobierno del representante del pueblo llamado Presidente de la República.

Hemos querido vivir en democracia, quizá no la verdadera democracia. Quizá disfrazada a criterio de algunos políticos para reflejar ante el resto del mundo que somos democráticos desde el día de la independencia patria.

La democracia vivida en política criolla a través de los dos grandes partidos políticos tradicionales nos ha llevado a un estancamiento en todos sus aspectos. No vemos la luz clara de un progreso a partir del gane de un partido en la contienda electoral. Hasta la fecha el partido político que gana las elecciones y los partidos opositores no muestran una cultura dedicada amar a Honduras, sino a destruirla.

Se puede suponer, en vista de que no se tiene información, que las razones por las que el Partido Nacional ha ganado las últimas competencias, son: estructura organizacional amplia, recursos financieros, mucha movilización dentro del país, inicio de campaña muy anticipada, facilidad de logística, dirigentes habilidosos, las promesas de cambio, unidad, simpatía, oportunidad y otros de menor importancia.

El Partido Nacional, de acuerdo al Tribunal Supremo Electoral (TSE), obtuvo el 50.11% en el escrutinio especial del año 2017 de los votos para elegir al Presidente de la República, lo que indica que ni uniéndose el resto de partidos políticos podrían superarlo. Sin embargo,
no hay nada oculto, algo muy subjetivo vivimos en el medio político que les afecta a todos los partidos y es la credibilidad de sus actos y el comportamiento de sus actuales líderes.

Pronto en Honduras tiene que surgir una nueva doctrina con justicia y bienestar social, mediante la cual toda persona llegue a disfrutar la vejez de una manera digna y segura, que se identifique y se comparta un proceso de cambio con medidas que conlleven a satisfacer las necesidades de la población en general y no solo de una parte, y con eso se proclame un amor verdadero y no un amor platónico.

PERFIL IDÓNEO DE UN PRESIDENCIABLE

Como parte de un proceso que pudiera existir para lograr ese objetivo soñado de amar a Honduras, debería planearse cuál sería el perfil idóneo del candidato ideal para gobernar a Honduras con todo amor, cariño y respeto ciudadano.

¿Quiénes somos los votantes en las elecciones presidenciales? Somos la mayoría de los asalariados, los obreros que no sabemos negociar nuestra participación en tal evento.

Los que hemos participado con el voto presidencial hemos sido víctimas del engaño. Nos han hecho creer que comprando el voto, o que quizá porque el candidato tiene cara bonita, o que habla bonito es que nos va a solucionar los problemas de injusticia social. No aceptemos más engaño, no más falsas promesas. Seamos exigentes y que el próximo candidato presidenciable reúna ciertas cualidades que merezca nuestra participación voluntaria, no obligada o comprometida por una simple dádiva material.

A continuación algunas de esas cualidades:

1. Que demuestre ser una persona íntegra (probo, recto, honrado).
2. Altamente competitivo.
3. Que dé a conocer las declaraciones de Impuesto sobre la Renta y de bienes, personal y familiar.
4. Buen negociador.
5. Cooperador efectivo.
6. Generoso.
7. Bondadoso.
8. De buenas relaciones humanas.

Finalmente la pregunta del millón que nos corresponde hacernos es, ¿habrá en Honduras un candidato con estas cualidades? ¡Sí! Entonces a buscarlo como quien busca una aguja en un pajar.