“Moral y cívica”

Conversando con un reducido grupo de analistas, en el centro de esta capital, sobre los diferentes problemas nacionales, recordamos los tiempos que en diferentes lugares de la geografía nacional, cursamos nuestros estudios primarios y particularmente nos referimos a los llamados “sábados cívicos,” que fueron muy famosos no solo en las escuelas urbanas, sino que, en las comunidades rurales.

El profesor, bien o mal, siguiendo supongo directrices de un programa realizado por las autoridades educativas correspondientes, dedicaba un espacio de tres horas de 8 a 11 de la mañana, todos los sábados, a cultivar sus alumnos, de allí el nombre de “sábados cívicos,” a hablarnos, del respeto a nuestros mayores, particularmente a nuestros padres, de los valores morales, en general, del patriotismo y en algunos casos del amor que deberíamos manifestar por esta tierra que llamamos Honduras. Y sobre todo lo que comprende a los buenos modales, educación que llevan implícito, la manera correcta en el trato social, la cortesía y amabilidad, comprendidas estas cualidades dentro de todo un paquete que conocemos como: “urbanidad.

Era una tarea muy interesante, aun con las deficiencias crónicas que ha experimentado nuestro sistema educativo nacional, las que siempre desafortunadamente ha conservado, que se reflejaban mucho en el ambiente. Sin embargo, debemos aceptar que algo positivo nos dejaron aquellas sabias enseñanzas, que hoy recordamos con sincera nostalgia y cariño por los docentes de aquellos años.

Con los años desconozco a qué autoridad del ramo de educación se le metió en la cabeza eliminar los “sábados cívicos,” que implicó también, mandar al baúl de los recuerdos la asistencia a clases los sábados por la mañana, consecuentemente la reducción de la jornada de trabajo, de lunes a viernes, con un horario de cinco (5) horas diarias.

Pero bien, retornando al tema de la conversación, rememoramos las enseñanzas de nuestros profesores, en todos los órdenes, de lo que comprende el concepto de “urbanidad,” pero básicamente nuestros maestros hacían bastante apego en la moral ética, hoy ausente de nuestros centros, que deberíamos de observar, no solo en nuestra clase, sino que en todo nuestro comportamiento dentro y fuera del establecimiento, haciéndonos observaciones, que como en el futuro, íbamos hacer profesionales y que era nuestra obligación, honrar a nuestros padres y especialmente al país, que nos había dado educación, enseñanzas como estas eran muy comunes escucharlas en palabras de nuestros maestros, sin perjuicio de otros mandamientos, sobretodo de formación moral.

Hoy que las reglas de urbanidad se les ha extendido la certificación de defunción en la educación nacional, y cuyo vacío lo observamos a diario en los jóvenes, al menos en una gran mayoría que egresan de nuestras escuelas, justo es que nuestras autoridades correspondientes retornen (revivan) a los inolvidables “sábados cívicos” o días cívicos, como quieran llamarle, para retomar viejos principios como el de la “ética”, duramente lastimado y reclamado por el momento.

Manuel Aguilar Palma
Periferia de San Miguel de Heredia