AA: Estadista de verdad que aboga por la paz

Por Óscar Lanza Rosales
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El Comité del Premio Nobel de la Paz, de Oslo, Noruega, concedió ese premio 2019, a Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopia. Según esta institución, la aportación sobresaliente de Ahmed fue poner fin a la guerra de 20 años entre su país y Eritrea, originado de un conflicto fronterizo entre los años 1998-2000, que había cobrado las vidas de al menos 70 mil personas. En abril de 2018, tomó posesión de su cargo y tres meses después estaba firmando con el presidente de Eritrea, un tratado de paz y amistad.

“El Comité Noruego del Nobel, al concederle el premio a Ahmed, espera que este acuerdo de paz ayude a traer un cambio positivo para las dos naciones”.

Etiopia y Eritrea, son dos países muy pobres, sin recursos naturales y altamente endeudados de África. El primero, con más de 100 millones de habitantes y un PIB per cápita en el 2018 de 853 dólares. El segundo, con 5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 1,150 dólares.

Y los méritos de Ahmed no termina con este tratado de paz, sino que ha sido audaz y efectivo en la toma de decisiones: liberó a los presos políticos, periodistas encarcelados -terminando con la censura a los medios- e invitó a los políticos exilados a regresar al país. Se reunió con la oposición y la sociedad civil para discutir las reformas institucionales, entre ellas, de seguridad y justicia. En su agenda progresista cumplió su compromiso con la igualdad de género, al nombrar 50% de mujeres en su gabinete, y en noviembre pasado, nombró a la abogada pro derechos humanos Meaza Ashenafi como la primera mujer en liderar la Corte Suprema del país.

En el 2018, Ahmed ha tenido que lidiar con alrededor de 3 millones de personas que fueron desplazadas debido a conflictos internos.

Para atraer la inversión extranjera, está dando apertura a los empresarios, en los sectores manejados por el Estado como telecomunicaciones, electricidad e incluso en la aerolínea nacional, esperándose un gran repunte económico para el 2020.

Ahmed también pretende potenciar el acceso a la energía de su población y hacerle frente a las frecuentes sequías de su país. La comunidad internacional ha aplaudido sus iniciativas, incluyendo la plantación de millones de árboles para frenar los efectos del cambio climático.

Su popularidad es tanto dentro del país (donde tiene una imagen de “profeta”) como fuera. Ahmed tiene gran influencia en otros países de África oriental. Ha firmado varios acuerdos comerciales con países vecinos, y ha servido como mediador en conflictos como el de Eritrea-Yibuti y Kenia-Somalia, y ha cooperado en la transición política en Sudán tras la caída de Omar Al Bashir.

Que conste, que Ahmed, recibió un país en llamas, tras la renuncia de su antecesor, después de tres años de disturbios callejeros.

Para la prensa internacional, Ahmed es un joven reformista y hábil negociador. Cuando apenas tenía 100 días de mandato, ya había sido comparado con Mandela, Obama o Trudeau, por su juventud, aperturismo y las reformas democráticas que emprendió en su país.

“El premio -según la declaración de Oslo- también tiene el propósito de reconocer a todas las partes que trabajan para la paz y reconciliación en Etiopía y en las regiones del este y noreste de África”.

Reconociendo que “desde que él asumió como primer ministro, se ha ganado el liderazgo político de Etiopía, y ha hecho de la paz, el perdón y la reconciliación, elementos claves de su administración”, cumpliendo su lema de Medemer (en el lenguaje amárico “permanecer juntos” o “sinergia”) de unidad, cooperación y coexistencia”.

He traído este tema a la agenda hondureña, de este acertado premio Nobel de la Paz a Abiy Ahmed, que en 18 meses de gobierno, ha realizado -según la comunidad internacional y sus compatriotas- un trabajo maravilloso en beneficio de su país, y para que le sirva de ejemplo a los que se hacen llamar nuestros líderes, para que cambien sus actitudes y estilos de liderazgo tradicionales y arcaicos. Como ustedes ven amigos lectores, Ahmed, no ha tenido inconveniente para sentarse a dialogar con la oposición y la sociedad civil. Y tiene bien claros sus principios, ¡contrario a los líderes hondureños que no se pueden ver ni en pintura! Y Ahmed ha dado muestras en 18 meses de su gran creatividad en la solución de los problemas de su país y sus vecinos.

¡Enhorabuena el premio para Abiy Ahmed, Etiopia y los gobernantes del mundo que deseen seguir sus pasos!