Se destapó la olla

Por Mario E. Fumero

El pueblo hondureño está haciendo partícipe de una serie noticiosa televisiva tipo telenovela en vivo y en directo relacionada con un hecho real que se está originando en la corte de los Estados Unidos de Norteamérica, principalmente en la ciudad de Nueva York, con el juicio tan sonado del caso de “Tony” Hernández.

En todas las declaraciones y argumentos de los testigos aparecen toda clase de hechos, crímenes, sobornos, trueques, tráfico, conspiraciones, nombres y en fin, para qué seguir contando, estamos viendo una réplica de la serie televisiva del “Señor de los cielos” en versión hondureña.

Es bueno tener cautela a la hora de considerar todo lo que se dice, porque aunque se está destapando la olla, pueden caer muchas personas inocentes que son víctimas de la venganza de los deportados, y otros pueden ser ocultados y protegidos por los mismos testigos, ya que pueden ser sus testaferros que les manejan sus fondos mal habidos.

Nadie puede decir hasta qué punto todo lo que se dice es 100% cierto, pero no cabe duda que se está destapando la olla de una corrupción que viene de décadas, y que se ha ido acrecentando en la medida en que la moral política se ha ido deteriorando.

Todavía no es tiempo de juzgar al señor Presidente, porque no cabe duda que cuando actúo para deportar a tantos narcotraficantes, la lógica establece que sería atacado, amenazado y de alguna forma se vengarían de él, algo que cabe dentro de las posibilidades, y no hay mejor forma de destruirlo, que tratar de involucrarlo a través de su hermano. Además se puede recibir ayuda de un desconocido sin saber procedencia, pero esto merece otro análisis aparte.

No estoy tratando de defender a nadie, porque todo caerá con su propio peso, pero sí creo que al destaparse la olla, con el tiempo, otras muchas sorpresas aparecerán, ya que no se mencionan a otros muchos, porque el fenómeno del narcotráfico tiene grandes tentáculos internacionales, y hay muchos gobiernos involucrados. La Biblia nos enseña que todo lo que el hombre siembra, eso será lo que recoja. (Gálatas 6:7). Lo triste es ver el papel de la Iglesia que se mete en medio de un conflicto político, en donde con mentiras, memes e información mediática, quieren convulsionar al pueblo, dañando la paz y la economía nacional cuando somos llamados a ser pacificadores.

Debemos tener paciencia y esperar el fin del juicio, porque la justicia norteamericana no se vende, ni puede ser manipulada por el Poder Ejecutivo. Hasta que no haya sentencia, debemos mantener la discreción, porque nadie puede imaginarse cómo va a terminar esta serie noticiosa y televisiva, porque detrás de todas esas confesiones hay venganza, envidia, y buscar protagonismo, y lo más importante de los delincuentes es el tratar de reducir las penas, para no sufrir las consecuencias de todos los crímenes que los narcotraficantes han cometido.

No nos adelantemos al dictamen final, mientras no haya sentencia, la presunción de inocencia está vigente, y el tiempo dará la respuesta y revelará hasta qué punto “Tony” Hernández estuvo metido en el narcotráfico, y otras muchas preguntas más, relacionadas sobre si el Presidente que los reprimió tanto, pudo hacerse partícipe de dichos hechos, a sabiendas de los riesgos que corría al apoyar las deportaciones.

Tengamos paciencia, es cuestión de tiempo para que la verdad salga a la luz y entonces, sí podremos emitir juicios, mientras tanto, lo ideal es la discreción y evitar un caos nacional que destruya la economía del país, porque dice la Biblia que “nada hay oculto que no se haga manifiesto”. (Mateo 0:26) y repito “TODO CAE CON SU PROPIO PESO”.

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