Barcelona (AFP). Barcelona fue escenario el martes de una batalla campal entre policía e independentistas catalanes, denunciada contundentemente por el gobierno español, en el segundo día de protestas en la región por la condena a prisión de nueve líderes separatistas.
Por la noche, contenedores ardiendo iluminaban el elegante paseo de Gracia barcelonés. Algunas calles aledañas estaban cortadas por barricadas y se producían carreras de policías y manifestantes que les lanzaban petardos, botellas y objetos en llamas, constató un periodista de la AFP.
En la televisión regional se vieron también enfrentamientos en ciudades como Girona, Tarragona o Lleida, donde se habían convocado concentraciones con velas frente a las respectivas sedes de las delegaciones del gobierno español.
«La violencia de esta noche está siendo generalizada en todas las protestas», denunció el gobierno español de Pedro Sánchez en un comunicado.
«No estamos ante un movimiento ciudadano pacifico, sino coordinado por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña», añadió.
Un total de 74 personas requirieron atención médica, 37 en Barcelona, según fuentes sanitarias. La policía informó de 4 detenciones, 3 de ellas en esta ciudad.
La manifestación en la metrópolis catalana fue la más numerosa, con 40,000 personas en los alrededores de la delegación de gobierno, según la policía municipal. La situación estalló cuando cientos de personas, muchos con la cara tapada, lanzaron objetos contra el cordón policial que protegía el edificio.
Las protestas habían comenzado en la víspera, luego de conocerse la condena contra nueve líderes separatistas a entre 9 y 13 años de prisión por el intento de secesión de 2017.
Además, alrededor de 150 vuelos fueron suspendidos entre lunes y martes, muchos viajeros perdieron su avión y cientos se quedaron varados en el aeropuerto de esta turística ciudad.
La movilización continúa el miércoles con el inicio de unas marchas desde diferentes puntos del territorio que el viernes deben converger en Barcelona, coincidiendo ese día con una «huelga general».
En preparación de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, el gobierno socialista de Pedro Sánchez mostró firmeza ante los separatistas.
Las condenas serán cumplidas íntegramente, dijo Sánchez, mientras su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, descartó «indulto alguno».
La cuestión de la independencia mantiene divididos a los 7.5 millones de habitantes de esta rica región nororiental. Según un sondeo publicado en julio por un instituto del gobierno regional, un 44% de catalanes apuesta por la secesión frente a un 48.3% en contra.