Epitafio: Aquí yace el que quiso ser, pero… ¡nunca fue!

Por Boris Zelaya Rubí

“Creo firmemente en la importancia de la oposición como figura necesaria en cualquier sistema democrático. Al igual que el equilibrio de poderes, nada mejor para el Ejecutivo que contar con líderes que desde la oposición, adviertan de errores y apoyen cuando sea necesario, las buenas acciones que construyen el país.

Infortunadamente en la actualidad, la oposición actúa de forma poco constructiva, y con su accionar pareciera que quiere desestabilizar el país, solo por creer tener la razón, en vez de proponer, aportar o ejercer la crítica desde la otra orilla, sin asumir acciones disonantes e incendiarias”.

Ante el juzgamiento del hermano del Presidente de la República, vuelven los “todólogos” al ataque, dando sus fórmulas para resolver una crisis que, según ellos, ha sido ocasionada por la exposición de los grandes capos de la droga, presos en el mercado consumidor por excelencia, Estados Unidos de Norteamérica, con la ayuda de nuestro gobierno.

Los “analistas” políticos de siempre, han corrido a transmitirle al pueblo sus absolutas verdades para realizar un buen gobierno, con el propósito de llegar a encontrar el camino de convertir el país en el paraíso terrenal, donde dejaremos de oír sus mágicas proposiciones para eliminar la pobreza, las enfermedades y la educación. Los ángeles y querubines bajarán del cielo y solo se escuchará la música celestial con arpas y trompetas.

El que llega a una posición cimera en cualquier país, es un político que desde que se inicia en la búsqueda de esa meta, no tiene vida privada (le pueden preguntar al excandidato del Partido Liberal don Luis) y como dicen los grandes politólogos, cuando algún iluminado alcanza el poder, los cercanos colaboradores son siempre sus amigos y parientes, los demás miembros de su gobierno, sin reunir los requisitos del cargo, son seleccionados por las negociaciones o “repartincinas” por pago de favores políticos.

Hay quienes están acostumbrados a dictar pautas (según ellos infalibles) para gobernar mejor, sin disimular su oposición destructiva como tarea fundamental, mientras están en la llanura viviendo de las famosas ONG’s o simplemente ya en el final de su transitar por este mundo, su ego o entretenimiento para no padecer de Alzheimer, los hace como dice el vulgo hablar como “chachalacas” alborotadas.

Entre los analistas hay sus excepciones a los que les rendimos el sombrero y es un deleite leerlos y escucharlos como los señores Edgardo Rodríguez, Segisfredo Infante, Ernesto Gálvez Mejía, Rodrigo Wong Arévalo, Juan Ramón Martínez. Estos últimos dos los vemos y disfrutamos en un programa de análisis del acontecer nacional e internacional, con sus comentarios instructivos, adornados de pasajes históricos. Es agradable leerlos y escucharlos. Mis disculpas si se nos olvida alguno, pero son otros los que en sus lápidas como epitafio deberá leerse: “aquí yace el que quiso ser, pero… no fue” aclaramos lo único cierto es que cualquiera de ellos pudo ser mejor que el “tal Mel”.

¿Qué dicen los analistas Barahona y Alegría, por qué fueron a elecciones si alegaban y siguen haciéndolo que la reelección era ilegal? ¿Por qué los diputados como niños malcriados de kínder gritan, patalean y suenan pitos? ¿Por qué no renuncian a vivir del presupuesto nacional? ¡Es rica la ubre del Estado! ¿Seguiremos escuchando su llanto como plañideras pagadas embadurnándose los ojos con mentol? ¿Creerán que con esos pataleos se ganarán los votos para el próximo periodo? ¿Por qué negociaron cargos en lo entes electorales? No hay duda se preparan para las próximas justas electorales ¡correcto! La unidad opositora donde se mezclan las ideologías les importa un carajo, la unidad de los seguidores del gobierno esta graníticamente sólida.

De rodillas Solo para orar a Dios.