Un padre con sus dos hijos vio de cerca la muerte, al estar a punto de morir calcinados dentro de un vehículo que se quemó por fallas mecánicas en la carretera que de la capital comunica con el sur del país, a la altura de la aldea El Tizatillo.
De acuerdo con el conductor del automotor, Héctor Núñez, junto a sus dos hijos salió ayer muy temprano de su casa en el municipio de Sabanagrande, Francisco Morazán, con rumbo hacia una escuela de la capital, donde estudian los infantes.
“Estábamos haciendo fila en la calle y de repente explotó ese animal (auto)”, explicaba con lágrimas en sus ojos el motorista, al agarrar y abrazar en repetidas ocasiones a sus dos hijos, ambos menores de diez años.
“Como pude yo saqué rápido a mis hijos, porque vi que íbamos a morir quemados”, insistía el nervioso hombre, mientras miraba como el automotor era pasto de las llamas.