Taiwán y su lucha contra el crimen transnacional

Por Nery Alexis Gaitán

El Informe Mundial sobre las Drogas 2018 publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señalaba que América del Norte, así como el Este y el Sudeste de Asia eran regiones clave en la producción y consumo de anfetaminas. Además, el informe de la UNODC titulado Crimen Organizado Transnacional en el Sudeste Asiático: Evolución, crecimiento e impacto, y publicado el 18 de julio de 2019, indicaba que los grupos criminales y financieros de gran escala procedentes de Macao, Hong Kong, China y Tailandia, en colaboración con redes criminales y fabricantes de drogas taiwaneses, se habían convertido en los principales productores y transportistas de metanfetaminas y otros tipos de drogas del sudeste asiático.

Asimismo, existen pruebas de que parte del anhídrido acético exportado desde Taiwán fue utilizado para la producción de heroína en Afganistán. Esto subraya la creciente influencia de los cárteles de drogas taiwaneses en el sudeste asiático.

Como resultado de la conexión y cooperación entre grupos internacionales de narcotraficantes, el tráfico de drogas está controlado cada vez más desde otros países. Además, la venta y el tráfico de drogas están muy organizados por diversas regiones, lo que dificulta las investigaciones de los países con jurisdicción y su control sobre los diferentes aspectos de estas redes criminales como la producción, el transporte, la venta y el flujo de dinero.

A este respecto, Taiwán, debido a factores políticos, sobre todo por la intervención de China Continental que ha logrado que el país sea excluido de la ONU, no puede participar en reuniones organizadas por la UNODC y la INTERPOL relacionadas con estos temas y no tiene acceso a información fundamental compartida de manera instantánea a través del sistema mundial de comunicación policial I-24/7 y de la base de datos sobre documentos de viaje robados o desaparecidos (SLTD). Taiwán tampoco puede participar en eventos o en cursos de capacitación sobre la materia. Esto ha creado una grave laguna en los esfuerzos globales para luchar contra los delitos relacionados con las drogas, la seguridad pública y el terrorismo.

Incluso así, Taiwán es un firme luchador contra el crimen transnacional. Y, a pesar de las difíciles circunstancias, las autoridades policiales taiwanesas no han escatimado esfuerzos para combatir el crimen transnacional, descubriendo con éxito muchos casos de crimen internacional. Por ejemplo, en 2018 la policía taiwanesa cooperó con su contraparte de Tailandia en una operación a gran escala contra el crimen económico transfronterizo, recuperando bienes por valor de 120 millones de Baht tailandeses. En el mismo año, se realizó una operación conjunta con las autoridades de Filipinas para arrestar a un concejal filipino por su implicación en tráfico de drogas. Además, en octubre de 2017 la policía taiwanesa recuperó 60 millones de dólares estadounidenses en activos robados en un ataque de hackers al sistema del Código Swift del banco Far Eastern International de Taiwán. Y en 2016 se capturó a un grupo criminal de Rumanía por fraudes con tarjetas falsas.

Sin embargo, a pesar de que Taiwán intenta conseguir la información criminal actualizada a través de los canales bilaterales, muchos países prefieren no cooperar por consideraciones políticas. En 2017 las fuerzas policiales taiwanesas realizaron 130 solicitudes a otros países para conseguir información o asistencia en investigaciones, pero solo recibieron 46 respuestas. Por esta razón, solo participando en la INTERPOL, podrá Taiwán superar los obstáculos políticos para conseguir oportunamente la información de delincuentes, proteger la seguridad de las fronteras y el orden público, así como cooperar estrechamente con las demás fuerzas policiales para combatir el crimen transnacional.

Por lo anterior, es justa la asistencia de Taiwán a la Asamblea General de INTERPOL como observador, así como a sus reuniones, mecanismos y actividades de capacitación organizadas por la INTERPOL y la UNODC.